Lo llamaban “el hermano”, pero existe debate sobre el significado que, en su contexto, tenía ese término. “¡Qué gran bosque incendia una pequeña chispa!”, dice en uno de los principales pasajes de la única de sus cartas que recoge el Nuevo Testamento. Se refiere a la lengua, “un miembro pequeño que se jacta de grandes cosas”. El núcleo de ese fragmento de la epístola es la reflexión más profunda sobre la comunicación de ese cristianismo originario. Advierte a sus lectores sobre los peligros del chisme y la agresividad construidos con palabras. “Todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar”, sentencia el apóstol Santiago.

Su homónimo argentino y contemporáneo más poderoso siguió un tramo del camino de Santiago. Vivió mucho tiempo en las sombras y el silencio, aunque se le adjudicaban múltiples nombres y cuentas con mensajes crípticos en el mundo digital. Y un día -dos antes de las cruciales elecciones bonaerenses de 2025- apareció en una cuenta con su nombre. El 16 de mayo pasado pareció desviarse de la línea aconsejada por el apóstol. “Qué gagá” posteó. Detrás de esa aparente onomatopeya infantil e inocua, había una declaración de guerra dirigida al presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, a quien adjudicó un ataque directo contra su sector -“las fuerzas del cielo”- y denostaciones contra el Presidente. Un usuario sugirió dirimir la contienda con una pelea a trompadas. “Yo propuse tiros”, escribió el asesor presidencial que controla los servicios de inteligencia, dentro de esa zona difusa en la que el humor y la seriedad –la verdad y la falsedad- se mezclan.

La carta desató una ola de imputaciones cruzadas en los que se combinaron supuestos negociados, un planteo de un engaño al Presidente y burlas con códigos del cosplay. La diputada Lilia Lemoine intervino con una referencia a ese mundo de personajes ligados al cómic y el animé, en el que vivió intensamente, para refutar la imputación a Martín Menem. Del otro lado apareció Agustín Laje, pilar de la “batalla cultural” y autor de “Generación idiota: una crítica al adolescentrismo”, libro que en estas horas debería ser de lectura obligatoria entre las huestes más activas del universo digital libertario.

Se llenó el circo

“La política es un circo vacío. Nosotros ya nos fuimos. Quedaron sólo los políticos”. Estas frases surgieron en un focus group de una consultora que intentaba semblantear el estado de la opinión pública durante la campaña presidencial de 2023. Las frases se convirtieron en un símbolo de una sociedad cansada de los fracasos y las hipocresías de la política tradicional y de un electorado permeado por el discurso anti-casta.

En estas semanas de 2026 parece que el circo se llenó. Con una oposición desmoralizada y apagada, el espectáculo lo alimenta una interna oficialista desinhibida combinada con escándalos que se cruzan con la función pública. Nuevas revelaciones sobre el caso $Libra se sumaron a la filtración de audios íntimos con la voz del Presidente, en principio despojados de un interés público que justifique su difusión. Todo esto enturbió el debate público y disparó cuestionamientos sobre el cuidado del primer mandatario. De fondo, en el zoom de la política, persiste un Adorni muteado, el vocero que sigue en busca de una voz que pueda declarar lo que su declaración no aclara.

El riesgo de un tango a la peruana

Invitado por la Fundación Federalismo y Libertad, Julio Velarde estuvo en Tucumán en noviembre de 2023. Llevaba 17 años presidiendo el Banco Central del Perú, cargo que sigue ejerciendo hoy. En las dos décadas de continuidad en su posición, en la política de su país todo cambió a un ritmo acelerado. Se sucedieron diez presidentes; solo dos terminaron sus mandatos pero luego uno se suicidó antes de ser detenido y el otro terminó preso. Otros dos fueron condenados por corrupción. El resto fue procesado o solo gobernó unos pocos días o meses. Hoy los peruanos se encaminan a un ballotage para elegir presidente entre la hija del controvertido y condenado Alberto Fujimori y Roberto Sánchez, un émulo del estrafalario ex presidente –hoy detenido por rebelión- Pedro Castillo. Esto ocurre en medio de una escena política hiperfragmentada, contaminada con astronómicos niveles de corrupción y sin un horizonte de reconstrucción institucional.

Un sistema democrático cuasifallido convive con una macroeconomía sana. 1,5% de inflación anual, dos tercios más de reservas que la Argentina (con casi la mitad del PBI), deuda externa baja y uno de los menores niveles de riesgo país de la región.

Nuestro país está muy lejos de esta disociación entre economía y política. La primera, en nuestro caso, está marcada por un plan de estabilización que intenta acercarse al orden peruano. La segunda no sufre algo parecido al nivel de degradación que experimenta entre los peruanos pero en los últimos dos meses transita una fase de crecientes –e innecesarias- turbulencias.

¿No la vemos o no lo saben mostrar?

Hay buenas noticias pero quedan tapadas, en buena medida, por las estridencias de la política. Muchas de las voces más claras para destacar los logros de la gestión hoy están afuera del Gobierno. Guillermo Francos, en su última intervención televisiva, subrayó que las empresas estatales pasaron de un déficit de U$S 7.000 millones a 1.000, con empresas como Aerolíneas Argentinas, que transformó un déficit aparentemente irremediable en superávit. YPF, destacó, anunció una inversión por U$D 25.000 millones que preanuncia una profunda reversión de la histórica restricción de divisas.

El Indec anunció esta semana un crecimiento interanual de 5,5% en marzo, una cifra que puede indicar una recuperación económica y la superación de lo que podría haber sido, en el primer trimestre, un piso para la actividad. Se proyecta una reducción de la inflación en el mes en curso, respecto del anterior, lo que también podría indicar una línea descendente en este caso. El Índice de Confianza al Consumidor de la Universidad Di Tella de esta semana dio 1,3% positivo en mayo, después de tres meses de baja.

La micro, en amplísimos segmentos, sigue desconectada de la macro y la economía continúa caracterizada por la dualidad creciente de un país que abandona un modelo que tenía al gasto público y el consumo como principal motor para adoptar un esquema apoyado en inversiones y exportaciones. Los sectores golpeados, y el gran porcentaje de argentinos cuyo sustento depende de ellos, siguen sufriendo los efectos del cierre de empresas (24.000 desde 2023) y el desempleo (327.000 puestos). El Gobierno apuesta a la expansión del crédito y a una progresiva reactivación en paralelo a una inflación descendente y un flujo de dólares y una acumulación de reservas –el Central está muy cerca de alcanzar en cinco meses la metas que tenía para todo el año- que ahuyente los temores a las cíclicas corridas preelectorales.

“Miren los barcos: aunque tan grandes e impulsados por fuertes vientos, son gobernados por un pequeño timón”, dice Santiago, el apóstol, refiriéndose a la lengua, ese pequeño órgano que puede maldecir, difamar y generar tempestades. Y que también puede servir para empatizar, entusiasmar y transmitir el sentido de seguir un rumbo.