El punk rock argentino se prepara para una cita de culto en el Jardín de la República. Este domingo 24 de mayo, el escenario de Oskar (Virgen de la Merced 611) recibirá a dos instituciones del género: Flemita y En Bajada, el proyecto que mantiene viva la esencia de Embajada Boliviana. Tras haber visitado la provincia por primera vez el año pasado, esta fecha será histórica al marcar el debut de ambas agrupaciones compartiendo un mismo escenario en el noroeste argentino.
En la previa de este esperado show, dialogamos con Emiliano "Cabeza" Elso, bajista histórico de la formación platense, quien reflexiona sobre el presente de una banda que se convirtió en leyenda sin seguir las reglas del mercado.
Nostalgia platense: de los 90 a la actualidad
Para Emiliano, la esencia de Embajada Boliviana nació en la periferia de La Plata en la década del 90. Siendo adolescentes de entre 17 y 19 años, los integrantes sintieron una marginación social que canalizaron a través de la música. Su paso por el Colegio Nacional fue determinante, al ser un espacio donde confluyen diversas clases sociales y donde ellos se sintieron alejados de los círculos de la "alta sociedad" de la época. "Teníamos ese espíritu nostalgioso quizás hacia la niñez, hacia esa preadolescencia más feliz e inconsciente", recuerda Elso sobre la visión del mundo que plasmó Julián, principal compositor y su "amigo como hermano" hasta hoy.
Esa sensibilidad ha madurado. A sus 50 años, Emiliano explica que la nostalgia hoy se enfoca en el crecimiento de los hijos y el envejecimiento de los padres. Sin embargo, este sentimiento ahora se permite licencias para la ironía y el humor en las composiciones. "Aprendí a hacer las cosas sin esperar nada a cambio, lo hago para pasarla bien, sin tanta tensión", confiesa sobre su presente artístico.
Independencia por necesidad y el respeto como recompensa
La trayectoria de Embajada Boliviana se define por una independencia absoluta, aunque Emiliano Elso es honesto al aclarar que esta posición no nació de un alarde de rebeldía, sino de una realidad concreta: "Nunca pertenecimos a la industria, nunca firmamos con un sello porque no tuvimos la posibilidad". Esta marginalidad de los circuitos comerciales los obligó a forjar un camino propio y artesanal desde la época del cassette, cuando la música se grababa y se distribuía físicamente a través del correo postal para poder llegar a los oyentes.
Hoy, el desafío es adaptarse a las nuevas formas de comunicación. Elso admite que, aunque aceptan las reglas de la era digital, dependen de la colaboración de terceros para que sus canciones habiten en las plataformas actuales. Sin embargo, esta falta de estructura empresarial les ha permitido mantener una filosofía de trabajo donde el objetivo principal es disfrutar sin tensiones, haciendo música "sin esperar nada a cambio".
A falta de contratos discográficos, el premio para la banda ha sido el respeto de sus pares. Para Emiliano, el proyecto siempre se movió por la pasión, comparando la búsqueda del éxito con una "zanahoria a la que nunca se llega". Por eso, el reconocimiento de colegas de distintas generaciones, y especialmente de figuras centrales del rock nacional como Santiago Motorizado, tiene un valor simbólico tan alto. "Es una caricia al alma", describe Elso con orgullo, subrayando que ese aval profesional es el que termina de validar una carrera construida desde la periferia y el esfuerzo propio.
Esta autenticidad es, en última instancia, lo que permite que hoy se presenten como un power trío que recupera la energía cruda de sus primeros demos, ofreciendo un show de "punk ramonero" directo y sin artificios
El punk rock copará la capital tucumana este domingo 24 de mayo (lunes feriado). El show comenzará a las 21:00 en Oskar (Virgen de la Merced 611), con una grilla de lujo encabezada por los 30 años de Flemita y el proyecto En Bajada, que rescata el sonido más visceral de Embajada Boliviana. La noche contará con Choni como invitado especial, prometiendo un encuentro donde convergerán las viejas y nuevas generaciones del género