En un pequeño pueblo existe la costumbre de que cuando alguien muere, su mejor amigo hereda su ropa para viajar al mundo de los muertos y así poder despedirlo. A partir de esa idea, César Brie escribió “Las abarcas del tiempo”, que el Grupo Tucse de Santiago del Estero versiona pasando del contexto boliviano original en que el dramaturgo la escribió al entorno de su provincia. Esta noche, a las 21, llega al teatro Puerto Libertad (Las Piedras 1.850), con dirección de Luis Lobo y las actuaciones de Mariel Tenreyro, Franco Ibarra, Víctor Luna, Facundo Juárez y Belén Camus.
“Se toma como pretexto este mito para recuperar la memoria y las huellas de valores, poesía, amistad, amor y de no callar, de las abarcas que dejaron personalidades santiagueñas que hoy ya no están en este plano, incluyendo el homenaje a colegas teatreros que se fueron de gira”, señala el director el diálogo con LA GACETA. La obra se estructura en 12 escenas, unidas por un relator que organiza la temática en subgrupos: el matrimonio, viaje a una mina, el día de los muertos y el encuentro entre Hilaco -el vivo- con Jacinto -el muerto-.
Lobo confía en que “la muerte siempre es un principio; con ella aprendemos a no cometer los mismos errores, a tratar de ser mejores con el verdadero valor que nos dejaron los que lucharon por un mundo mejor y de quienes nos inculcaron esos principios, porque una sola palabra cambiaría el mundo: respeto”.
El puestista se reconoce admirador de Brie, quien en las décadas del 80 y 90 tuvo una fuerte presencia en la región. “Lo sigo mucho por las redes. y así conseguí este texto y otro que es otra obra que tenemos en cartel. Lo conocí cuando vino a Santiago con varias obras suyas, es mi ídolo, admiro mucho su poesía escénica”,
Acerca de su propio legado, “cuando no esté, quisiera dejar la pasión que contagie a quienes están trabajando conmigo, para que sigan este camino y así seguir multiplicando el campo de lo artístico”.
La visita a Tucumán se enmarca en el ciclo de teatro del NOA, coordinado por La Vorágine y Puerto Libertad. “Hacer teatro hoy cuesta mucho, es difícil producir y mantener la asistencia del público en las salas. Pero seguimos, resistiendo y buscando el teatro para poder sacarnos esa espina que duele”, concluye.