La llegada de 2.000 hinchas jujeños a La Ciudadela para el partido contra San Martín le dio otro color a la noche. Desde temprano, algunos adelantados del “Lobo” ya podían verse en las zonas cercanas al estadio. Gracias a la buena relación entre las hinchadas, en la tradicional previa que realizan los hinchas sobre Avenida Roca, podían verse unos 20 camisetas celestes y blancas en medio de la marea albirroja. Entre ellos, siete integrantes de la Filial Buenos Aires aguardaban el partido después de un día muy agotador.

“Estamos despiertos desde las 4 de la mañana, nos cancelaron el vuelo a las 6:30”, explica Franco Vaca. “Tuvimos que subir a un avión que iba a Santiago del Estero. Llegamos a las 15 y desde ahí buscamos un remis”, agrega. Pero la travesía no terminó ahí. Como viajaban cinco pasajeros en el mismo auto, en el límite entre Tucumán y Santiago uno de ellos tuvo que bajarse, e ingresar a la provincia caminando. “Me preguntaron hacia dónde iba y les dije la verdad; se rieron y me dejaron pasar”, confiesa Ariel, otro de los viajeros. 

La Filial del “Lobo” en Buenos Aires se armó hace alrededor de un año, y cuenta con unos 30 hinchas. “Cuando jugamos en Buenos Aires muchas veces vamos infiltrados; poder venir ahora con camisetas y banderas es otra tranquilidad”, asegura. Franco vive hace 10 años en la capital del país, y aprovecha cada vez que puede para “escaparse” hacia su provincia natal. En esta ocasión, aprovechó su pasión por Gimnasia para conocer Tucumán: “es la primera vez que vengo acá; el “Lobo” me hizo recorrer el país”.

FIESTA. Los 2.000 hinchas jujeños coparon su sector en La Ciudadela y encendieron bengalas durante el segundo tiempo. Foto de Osvaldo Ripoll/LA GACETA.

Esa misma sintonía se trasladó unas cuadras más allá, en Lavalle y Pellegrini, estaba el sector por donde la parcialidad visitante debía ingresar según lo previsto por el operativo de seguridad. Allí, mientras la policía se preparaba para la llegada del grueso de la barra brava visitante, algunas familias se adelantaban e ingresaban a La Ciudadela con total tranquilidad. Ese era el caso de Marcelo Gutiérrez, que arribó junto a su esposa y su pequeña hija. “Mi viejo me llevaba de visitante cuando yo era chico y estábamos en Primera. Me quedó la costumbre, así que siempre que se puede, vamos”, relata, y avisa que ya está planeando el próximo viaje, cuando en unas fechas jueguen el “clásico” frente a Gimnasia y Tiro en Salta.

Benjamín Espolta era otro de los fanáticos que convirtió el partido en un viaje familiar. “Vinimos cuatro, somos todos primos”, aclara, a la vez que celebra la posibilidad de volver a viajar siguiendo a su equipo. “Hace dos años había sido la última vez que se pudo viajar; en aquel momento fue a Salta contra Gimnasia y Tiro”, recuerda. “Con San Martín somos hinchadas amigas, así que vinimos a disfrutar”.

PASIÓN. Un hincha de Gimnasia de Jujuy espera ingresar al estadio tras una extensa travesía para acompañar al “Lobo” en Tucumán. Foto de Osvaldo Ripoll/LA GACETA.

Demoras en la ruta e ingresos sobre la hora

Unos 25 minutos antes del horario pactado para que comience a rodar la pelota, la caravana de los colectivos, combis y vehículos particulares arribó a la esquina de Lavalle y Pellegrini. Aunque algunos denunciaron demoras excesivas en la ruta, todo se desarrolló en paz. Los últimos rezagados jujeños terminaron ingresando al estadio en el minuto 10 del primer tiempo.

Los 2.000 simpatizantes colgaron algunas banderas y estuvieron bastante activos, incluso prendiendo algunas bengalas en el segundo tiempo. Sí se notó la falta de los bombos, por lo que su presencia sonora fuera menor.

Aunque estaba previsto por las fuerzas de seguridad que el público de San Martín aguarde dentro de la cancha que todos los visitantes se retiren, el buen resultado terminó generando buen ánimo y terminaron desconcentrando en simultáneo.

La noche demostró que, cuando son hinchadas con buena relación entre sí, no hay ningún impedimento para que asista el público visitante. Queda madurar como sociedad para que eso mismo pueda ocurrir en cualquier estadio, y con cualquier parcialidad (producción periodística: Gonzalo Vera).