Durante la Jornada de Actualización Técnica Cañera (JAT) que organizaron los Consorcios Regionales de Experimentación Agropecuaria (CREA) Región NOA, el presidente del Centro Azucarero Argentino (CAA), Jorge Feijóo, cerró su exposición con una definición estratégica sobre el presente y el futuro de la actividad azucarera, al sintetizar tres ejes de conclusión que, a su entender, deben ordenar el debate sectorial hacia adelante: crecimiento, administración e integración.

En primer lugar, Feijóo destacó el impacto que tuvo el desarrollo del bioetanol sobre la cadena productiva, debido a transformó la escala. “En 15 años, el bioetanol impulsó el crecimiento de todo el sistema productivo del sector sucroalcoholero”, afirmó, al remarcar el rol dinamizador que tuvo esta actividad en la expansión del complejo. Sin embargo, advirtió sobre una contradicción de fondo: “La paradoja es que la deficiente gestión comercial y la desinformación tuvieron un alto costo y provocaron una severa pérdida de rentabilidad en el único mercado que tenemos incidencia”.

A partir de ese diagnóstico, dejó una primera recomendación: “No solo se debe producir; es necesario capitalizar las oportunidades y enfrentar las amenazas de regulaciones y mercados”, sostuvo, al plantear que el desafío ya no pasa únicamente por aumentar volúmenes, sino por construir mejores condiciones de comercialización y previsibilidad.

En su segundo eje, Feijóo ubicó al sector frente a una encrucijada estratégica, que -aclaró- no debe analizarse con una mirada coyuntural, sino como definición de largo plazo.

Allí contrapuso dos caminos. “El ‘camino A’ consiste en dejar que la economía se encargue y que haga los ajustes que tiene que hacer, bajo una lógica estrictamente individual”, dijo. Y advirtió sobre sus consecuencias: “Industriales y cañeros actuando como adversarios vamos a ser parte del problema”. Según describió, ese escenario derivaría en volatilidad, bajos precios del mercado interno, vulnerabilidad ante los rumores y pérdida de rentabilidad.

Frente a esa alternativa, propuso el “camino B”. “Debemos administrar el crecimiento. Esto implica construir un enfoque sectorial e integral, mirar la actividad en su conjunto y atender debidamente los tres mercados, en una estrategia coordinada entre todos los actores -industriales y cañeros-”, indicó.

Ese planteo derivó en su tercer eje, centrado en el concepto de administración como defensa de los recursos sectoriales. “Si decimos administrar el crecimiento, punto número uno es cuidar los recursos del sector”, explicó. Y precisó cuáles deberían ser esas prioridades: “Defensa del precio en el mercado interno, cumplir el abastecimiento de bioetanol y atender los mercados de exportación”.

Como cierre, Feijóo reforzó la necesidad de una construcción conjunta entre industria y producción primaria. “El camino es este: los industriales y los cañeros que trabajan juntos porque tienen negocios juntos, ver cómo hacen para integrar eso”, señaló.

En ese sentido, subrayó que la articulación sectorial no es una excepción, sino una práctica consolidada en la región. “El ejemplo es cualquier otro país de América latina, excepto la Argentina”, afirmó, al remarcar que en otros mercados azucareros la coordinación entre industria y productores permitió ordenar la comercialización y sostener mejores resultados.