El fin de semana largo movilizó a miles de personas que decidieron aprovechar el tiempo libre fuera de casa. Como suele ocurrir en estas fechas, el turismo regional fue el que prevaleció. Es decir, buena parte de los viajeros visitaron destinos de cercanía. Por ejemplo: tucumanos que se hicieron una escapada a Salta y a Jujuy, o salteños y jujeños que vinieron a Tucumán. Esto ha dejado en evidencia el deplorable estado de algunas de las rutas que recorren la región.
El deterioro de los caminos es un problema que se repite en todo el país. El Gobierno nacional ha dejado de invertir en el mantenimiento de las rutas que dependen de su órbita y ha iniciado procesos para privatizarlas o transferirlas a las provincias. Lo concreto es que nada de esto ocurre con la misma velocidad con la que el desgaste se devora kilómetros y kilómetros de pavimento.
Vale destacar que, en ese sentido, las rutas nacionales que atraviesan Tucumán (38, 40, 9, 34 y 65) se encuentran en un estado aceptable en comparación con lo que ocurre en otras jurisdicciones. De todos modos, muy cerca de donde se escriben estas líneas, el panorama luce gravísimo.
En la localidad de Rosario de la Frontera, en Salta, la ruta 9, que viene desde Tucumán, empalma con la 34. En ese punto específico, la situación del camino se torna escandalosa. Es tal el deterioro que, entre esa ciudad y la localidad de Yatasto, hay que circular prácticamente a paso de hombre. Los baches son tantos y tan profundos que hay tramos en los que es necesario ir por la banquina o cruzar al carril contrario. A eso hay que sumar que se trata de un sector con un tránsito intensísimo de camiones, lo cual hace aún más lenta la circulación. Entre Yatasto y Metán, el panorama mejora levemente, pero los problemas generales persisten.
Llama la atención que nadie se haga cargo de mantener un tramo de apenas 30 kilómetros que une dos ciudades importantes del sur salteño y por el que transita buena parte de la riqueza de la región: estamos hablando de un corredor a través del cual se canalizan los productos de las economías esta zona del país hacia los puertos o hacia los principales centros de consumo. Además, miles de vecinos, turistas y viajeros en general arriesgan sus vidas a diario por ese camino. Es el paso obligado para llegar desde Tucumán hasta Salta o Jujuy, y viceversa. Las estadísticas son contundentes: el corredor 34/9 es uno de los más transitados y peligrosos de Argentina. Pero, como suele ocurrir con el norte, nunca o casi nunca figura entre las prioridades. El estado de las rutas lo confirma.
Creemos que la situación es preocupante y que es necesario buscar soluciones lo antes posible. Las vidas de innumerables personas se exponen a diario en caminos que se deterioran indefectiblemente. Se puede empezar por algo simple: tapar algunos baches.