Hay un momento en el que el tan ansiado premio deja de ser sólo un deseo para convertirse en realidad. Y en esta ocasión ocurrió cuando Daniel Alaniz se sentó por primera vez al volante de su flamante auto, el gran regalo de los Números de Oro. Todavía sin saber manejar, con la llave en la mano y la voz quebrada. Alrededor hubo risas, bromas, familiares que se acomodaron para la foto. Pero él ya estaba en otro lugar.

“Voy a ir al cementerio”, dijo.

No era una ocurrencia. Era el anhelo de compartir ese momento con su mamá. Porque él siempre estuvo seguro de que este presente llegó desde el cielo, y de su mano.

La escena sucedió en la concesionaria de avenida Adolfo de la Vega al 300, donde se concretó lo que durante semanas fue sólo una noticia. Una buena noticia. Allí Daniel recibió el Volkswagen Polo Track 0 km que se llevó con el entretenimiento favorito de los tucumanos..

“Feliz, feliz”, repitió, como si aún intentara convencerse.

A su lado estaba Juan Carlos, su padre. Es el verdadero jugador, el que compra las tarjetas desde hace décadas. Fue al sorteo sin saber que el nombre que escuchó era el de su propio hijo.

“No lo podía creer. Le decía: ‘me puedo infartar de la emoción’, recordó ayer, mientras se miraban mutuamente y rememoraban el abrazo que se dieron al encontrarse ese mediodía de alegría.

UN EXTRA. El afortunado también se llevó un televisor 43 pulgadas.

Porque esta historia no empezó con la entrega.

Inició en el barrio San Martín donde “encontrar la casa” fue una misión difícil pero no imposible. Empezó con un equipo que preguntaba por “la manzana E” y un verdulero que respondía con humor. Empezó con una familia que juega junta, que reparte cupones, que insiste, que se ilusiona.

Y explotó en un instante mínimo.

- “¿Vos sos Daniel?”

- “Sí”.

- “Te ganaste el auto”.

- “Una alegría”.

Sólo eso alcanzó a decir entonces, todavía sin dimensionar nada.

Después vendría todo lo demás. El llanto, los llamados, la familia, los vecinos, la certeza que empezó a tomar forma en una frase que hoy vuelve a repetir, casi como un mantra: “Estoy seguro de que a esto me lo mandó mi mamá”.

Ganó el 0 km de los Números de Oro y su primer viaje será al cementerio para agradecerle a su madre: “Sé que ella me ayudó”

Hoy esa frase tiene más peso. Porque el auto ya no es una posibilidad. Ya está con él, con la llave puesta y listo para arrancar.

Daniel lo acarició, lo miró, se sentó... Dijo que lo va a usar para trabajar. Que le va a cambiar la vida. Pero cuando le preguntan por el primer viaje, no duda.

“Es para ella… yo sé que ella me dio esto”.

Su madre murió hace seis años. Desde entonces, dice, la siente cerca. La nombra en presente. Juan Carlos, a su lado, completa el sentido de esa creencia compartida: “Era el más unido a su madre… ella lo protegía mucho. Esto llega desde el cielo”.

Al exterior

A Daniel le preguntan quién va a manejar y sin dudar contestó: “Mi sobrino”. Y señaló a Matías, quien tampoco quiso perderse el momento en el que su tío recibía el vehículo.

La familia sumó sus voces para mencionar que hay que enseñarle, que hay que sacar el registro, que ya aparecerá alguien que le dé clases. Y entre bromas, alguien tira un destino más ambicioso: “Nos vamos a ir a Brasil”. “Y sí… me lo merezco”, respondió el ganador.

La escena continuó con el escribano y los representantes del Banco Santiago del Estero, quienes la entregaron un televisor de 43 pulgadas como regalo extra.

Daniel no dejaba de observar el auto, como si temiera que -de algún modo- fuera a despertarse.

Alguien le pidió que arranque. El motor respondió. Y por un instante -breve, casi imperceptible- todo encajó. La búsqueda en el barrio, la sorpresa, el abrazo, la fe. La ilusión cumplida. O, como él prefiere decirlo: “Una ayuda que de mi mamá”.

Esta historia ya tiene destino propio. Pero, como cada semana, la rueda vuelve a girar y la expectativa volvió a tomar impulso con la nueva edición de los Números de Oro, que tras una semana sin ganadores, tiene un pozo acumulado que alcanzó los $10.500.000.

Los Números de Oro de LA GACETA del 6 de mayo de 2026

A ese incentivo se suma un beneficio clave para quienes cuentan con Tarjeta Sol, ya que pueden retirar versiones selladas en su sede de La Rioja 265. Un detalle que no es menor, ya que en caso de resultar ganadores, el premio se duplica automáticamente.

En paralelo, continúa el sorteo de los Números de la Suerte, que ofrece órdenes de compra por $350.000 para utilizar en firmas como Zeramiko, Castillo, Hiper Colchonerías Yubrin y Sportsman, ampliando así las oportunidades para los participantes.

Porque si algo queda detrás de cada ganador es que en cada número hay más que una chance. A veces, también, una señal.