Nació como un juego, muy entretenido, por cierto, con la particularidad de que se ignora el uso de las manos. Todo debe hacerse con los pies y, si se da el caso, con la cabeza. Tocar la pelota con la mano es una grave infracción, merecedora de la pena de un patadazo del rival contra el arco propio desde una cortísima distancia, muy difícil de contener para el arquero y transformarse en !Goool! que significa el comienzo de un triunfo sobre el equipo rival. Al no poder usar las manos, el jugador y sus compañeros quedan librados a su astucia física y mental. Cuantos más goles se logre, más se asegura el triunfo sobre el equipo contrincante de 11 jugadores del rival. El juego es cautivante para él y sus espectadores, que disfrutan de las habilidades y destrezas en juego, que, con el correr de los años, se transformó en una fuente de dinero y popularidad para nada despreciable. Mas, por influencia del "vil metal", poco a poco el tal "deporte" pasó a ingresar las filas de la "profesión" nada despreciable para quien no le interesa "quemarse las pestañas" en busca de una profesión intelectual rentable. Pero: quien dice que el fútbol no es una actividad intelectual está equivocado. Es, por el contrario, la mente aplicada al movimiento físico total, incluyendo los pies. Estos son los ejecutores de la idea, corolario elaborado mentalmente. La astucia en el movimiento es sólo parte del juego y resultado total. En un jugador exitoso sólo vemos a alguien que ha podido, sabiamente, coordinar las cualidades físicas y mentales para un objetivo final. El deporte puede ser una fuente de riqueza, sí, pero no la única. El fútbol nació como un entretenimiento; y si el niño juega lindo, allá él. En cuanto a que llegue a ser un pequeño "Messi", sólo Dios dirá. En cuanto a "hoy" y los estudios curriculares, sólo tiene sabiduría insistir, insistir, insistir.
Darío Albornoz
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