La implementación del nuevo Código de Planeamiento Urbano en Yerba Buena, sancionado a fines de 2025 tras meses de debate entre el sector público y privado, comienza a mostrar sus primeros impactos en el desarrollo inmobiliario. Para el desarrollador Javier García Hamilton, referente de la empresa García Hamilton Desarrollos y Servicios Inmobiliarios, el cambio representa un punto de inflexión en la forma de pensar y proyectar la Ciudad Jardín.
"Creo que hay un quiebre con el nuevo código. Pasó de ser algo más espontáneo a un esquema planificado. Ahora uno sabe dónde, cómo y qué construir", comentó García Hamilton durante su participación en el ciclo "Encuentros LA GACETA" sobre Real Estate.
Según explicó, uno de los principales avances radica en la claridad de las reglas de juego, lo que ordena el crecimiento urbano y apunta a modificar la lógica histórica de concentración en determinados corredores. "Se espera dejar de ser una ciudad centralizada en algunos ejes y generar nuevos polos de desarrollo", indicó.
Hasta ahora, avenidas como Perón y Aconquija concentraban gran parte de la actividad inmobiliaria, pero el nuevo código busca diversificar ese mapa. "No van a perder centralidad, pero van a nacer nuevas zonas, subzonas y ejes en distintos puntos de Yerba Buena", dijo el desarrollador. En ese sentido, señaló el potencial de expansión en zonas aún no desarrolladas: "Yerba Buena tiene más de 300 hectáreas en la zona norte para crecer. El código planifica aperturas de calles y busca evitar desarrollos cerrados que terminan asfixiando la ciudad".
El empresario destacó que el sector ya comenzó a adaptarse a estas nuevas condiciones. La tendencia se orienta hacia proyectos de usos mixtos que integren vivienda, comercio y servicios. "Estamos apuntando a desarrollos que combinen lo comercial con lo residencial, para brindar mayor cercanía y calidad de vida a los vecinos". A diferencia de etapas anteriores, donde predominaban emprendimientos de gran escala, el nuevo escenario favorece propuestas más equilibradas. "Van a predominar los proyectos de escala media. El código tiende a evitar grandes desarrollos y fomentar este tipo de iniciativas, que vinculan locales, oficinas y viviendas".
En cuanto a la demanda, García Hamilton aseguró que el mercado continúa mostrando dinamismo, especialmente en ciertos segmentos. "Hoy nos manejamos principalmente con inversores, pero también hay mucha demanda de jóvenes y familias pequeñas que buscan departamentos, sobre todo de uno o dos dormitorios". Respecto al contexto económico, consideró que el momento actual presenta desafíos, aunque sin perder de vista las oportunidades.
"Es un buen momento y no, al mismo tiempo. Estamos en una etapa disruptiva, con dificultades en lo microeconómico, pero históricamente invertir en ladrillos siempre fue redituable, especialmente en Yerba Buena". Finalmente, García Hamilton se mostró optimista: "Queremos ser parte de esta etapa, generando valor y pensando a largo plazo", concluyó.