Por Mario Flores


“Aniversario con invitados” (Ediciones del Trópico, 2026) es el título de la antología narrativa que celebra y relee los cuarenta años del escritor, docente y editor Santos Vergara (Orán, 1955), que de alguna manera configura un repaso por sus propias lecturas y labores en la industria del libro, la enseñanza en establecimientos educativos, la confección de un catálogo con un total de diez libros propios (que además, muestra la minuciosa tarea del editor independiente) y, algo que será central en el montaje estético y curatorial de este volumen: la decidida visión en el empeño por generar -inaugurar constantemente- espacios para el ejercicio crítico de la palabra. Son cuarenta años de revistas, fascículos y antologías varias, libros de autor, ficción y no ficción, textos históricos y el sinfín de veladas fundadas en la palabra como plataforma colectiva para la lectura y el análisis de una poética que fija su coyuntura en una de las zonas más bellas y problemáticas del país, acaso este libro (ideado por Santos Vergara como la selección de sus lecturas predilectas para elaborar un mapeo posible de la literatura que se escribe y publica en el norte de Salta) permite leerse como una escenografía literaria de ese territorio al que el autor ha dedicado su vida y obra.


En total, diecisiete autores acompañan al homenajeado (o a la literatura como constante homenajeada en el transitar de diversas generaciones, localidades de nacimiento y actual residencia, trayectorias y bibliografías), y se reparten entre el microrrelato y el cuento. “Nuestro territorio se caracteriza precisamente por estar atravesado por múltiples relatos, aunque también haya buenos poetas”, explicita Vergara en el texto introductorio, para erigir en la vehemencia de la narración (y a veces la crónica, para finalizar con dos textos de no ficción -no ensayos, sino informes- que anteceden al álbum fotográfico que toda boda de diamantes ostenta) para tender nexos entre estas múltiples voces que a la vez, configuran territorio y el contar de ese territorio.


Para Elisa Moyano, escritora y catedrática, quien presentó junto a la profesora Julieta Colina el libro en la Sala Mecano de la Casa de la Cultura de Salta, es central en el armado del libro la figura de culto, que establece puentes entre mitos ancestrales y leyendas populares, ficciones de lo inmediato y las memorias introspectivas: “El cuento de Jorge Rolando Acevedo se titula <<Julia Tercero>>, es la historia de una niña que por tardarse en volver por la noche es quemada viva. La historia reaparece en el cuento <<La ceremonia del fuego>> de Mario Flores, texto en el que ella ya se ha convertido en objeto de culto, vieron que los niños asesinados o las mujeres suelen ser objetos de culto con posterioridad. Esto es lo que Narra Mario Flores: una chiquita que va a rendir culto a esa Julia Tercero. Se sugiere en el final del texto que se está quemando ahora a otra niña, y en ese movimiento circular el rito está por volver a comenzar”.


Dos interesantes producciones se destacan en este “Aniversario con invitados”, y que de alguna vertebran posibles partes (letras) capitulares que ordenan tanto una incumbencia editorial muy distinta del resto de los convidados al banquete. Uno es el caso de Carolina Musa, que pasó buena parte de su juventud en Orán; editora y autora de libros apuntados al público infantil y juvenil (aunque también cuantiosa su producción poética), su texto titulado “Cigüeñal, aros, biela y bancada” explora el concepto de frontera, desde lo ominoso y lo cruento, hasta la desmitificación de sus decires y andares. Orán, Bermejo, río; son elementos que se van a reiterar a lo largo de la conformación paisajística de las doscientas páginas. La frontera geográfica, las sociales y las lingüísticas, las simbólicas y las literarias, juegan el rol que estructura los diálogos entre Argentina y Bolivia, las elucubraciones localistas y la corrupción de todos los turnos. En un ademán realista, Musa recorre el relato justamente en la perspectiva de quien vuelve después de mucho tiempo. “Está grande Orán”, dice el personaje, y así logra representar una idea clara en “Aniversario con invitados”: la retrospectiva mitológica de pueblo convive con la narrativa especulativa del presente moderno y visceral. El otro caso es el de Raquel Guzmán, autora imprescindible para entender la literatura salteña reciente, que la atraviesa y en ella repercute: poeta, cultora del microrrelato, doctora en humanidades y editora, en este caso aparece en el libro con una serie de ficciones breves tomadas de su libro “Verde brillar” (Macedonia Ediciones, 2022), en las cuales la operación del lenguaje es precisa, ejerciendo el laconismo no afectado de una prosa contundente a la vez que escueta, que en este libro será representativo de una voz en constante construcción incluso visual, en la puntuación y el espaciado, para libros que vendrán después


De Tartagal, se recuperan los cuentos de Gustavo Murillo y Fabio Martínez, ambos de títulos publicados por el Fondo Editorial de Salta (“Alas en la cabeza” y “Dioses del fuego”, respectivamente), que han aparecido en distintos formatos a través de los años, blogs y antologías físicas, libros digitales y portales de noticias. En el caso de Martínez, el libro homónimo resultó merecedor del Premio Literario Provincial de Salta 2014; al igual que otros autores que han recibido la misma distinción a través de los años están incluidos en la edición: Raquel Guzmán, Eduardo Atilio Romano y Alejandro Dallacaminá.  El conjunto lo completan Gregorio Torres, Víctor Chala Serrano y Antonio Sagarnaga. De la ciudad de Orán, y algunos de ellos también reeditados por el sello que dirige Santos Vergara, incluye los textos de: Dominga Puca Cáceres, Adrián Dib Chagra, Arnaldo Jiménez, Jorge Gomila y Gustavo Álvarez.


Cualquier intento de antologar un territorio que es cuerpo mutable, al que Santos Vergara presta especial atención siendo antes que nada, lector de sus contemporáneos (práctica infrecuente en el escenario literario de cualquier país), sería incompleto e inabarcable, tarea quizás imposible y borgeana aunque no dispar de la objetiva política de publicación que atañe a un conjunto de tan variada índole; “cada autor aporta una visión particular de este universo fronterizo, conformando un caleidoscopio del territorio”, anima -o advierte- Vergara cerrando la idea de este montaje/fiesta que (acompañados por el informe final, “La producción literaria de Orán en cuarenta años de democracia”), reivindica el oficio de la palabra creativa en tiempos de silenciamiento y oscurantismos emulados. Pasión compartida, denomina el autor a esta aseveración existencial que hace ser en el lenguaje de su tribu, sus coterráneos, incluso aquellos que se encuentran geográficamente lejos o, tristemente, los que han partido ya del mundo. A ellos, justamente, está dedicado el libro que Santos Vergara, en la aún presente y activa labor literaria, que lejos de celebrar en una torre de marfil, elige celebrar con la obra de otros este tramo de la historia de la literatura del trópico salvaje.