En su columna “Están leyendo mal los números de la economía” (19/04), Gustavo Wallberg lanza un análisis desopilante sobre la macro y la micro; sobre un supuesto crecimiento de la economía y del consumo que solo él ve; de inflación que se viene domando a los tumbos (sic) y, como frutilla del postre, justifica el endeudamiento sistemático al que la derecha somete al país y a las familias cada vez que gobierna en la República Argentina. A esta altura de los hechos, Wallberg -más que un economista- parece un “relator del gobierno del Gran Cuñado Juárez Celman” (no quise decir vocero, porque el cargo está muy desprestigiado luego de un tal Manuel Adorni) o un discípulo nostálgico de Álvaro Alsogaray. La inflación está descontrolada (recuerdo las caras duras de Bullrich y de Sturzenegger todos los meses del último gobierno de Cristina, denunciando un 1,4 o 2% mensual de inflación, en un país con capacidad industrial produciendo a pleno y con los mejores salarios y jubilaciones de Sudamérica); los precios de los alquileres, junto con los de servicios y combustibles, crecieron brutalmente desde que asumió el presidente Milei y exponencialmente, en lo que va de este año 2026 y cada día se consume menos carne y leche. Por último: sugerir a una persona que reclama vivir dignamente en su provincia/ciudad/barrio, que se mude a Neuquén, porque el proyecto Vaca Muerta (proyecto kirchnerista, por cierto, al igual que la estatizada YPF) ofrece trabajo bien pago, es -cuanto menos- una falta de respeto y un reflejo de la soberbia y frialdad de las élites y castas a las que este gobierno representa, para quienes los de abajo son meros números descartables y ellos el 5% de población que vale la pena subsidiar y enriquecer cada día más.
Javier Ernesto Guardia Bosñak
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