Tras más de ocho meses, tal vez se podría pensar que una nueva derrota de visitante se vuelve una costumbre para los protagonistas. ¿Qué le hace una gota más de agua al océano? Pero no. Los minutos posteriores a la caída 1 a 0 de Atlético Tucumán frente a Argentinos se vivieron con una mezcla de tensión y desolación en La Paternal.
Los jugadores y el cuerpo técnico se retiraron rápidamente hacia el ómnibus que los iba a llevar al centro de la Ciudad de Buenos Aires. Hubo caras largas y miradas perdidas, como si todavía intentaran encontrar responsables y respuestas al momento que atraviesa el equipo cuando sale de Tucumán. Las palabras ya no alcanzan. El análisis es puertas adentro porque hacia afuera parece no haber más explicaciones.
Atlético volvió a salir de casa y volvió a perder. El equipo parece estar atrapado en su propio "día de la marmota", ese concepto popularizado por la película "Hechizo del tiempo". En el film, el personaje de Bill Murray queda condenado a vivir el mismo día una y otra vez. No importa qué haga o cuánto lo intente: cada mañana suena el despertador a las 6 con la misma canción y la misma rutina asfixiante. Y para el "Decano", la historia es idéntica. Cada viaje es un bucle infinito de resistencia que termina en manos vacías, una condena que parece no tener salida.
En la película, el protagonista sólo logra romper el hechizo cuando decide dejar de ser espectador de su propia desgracia. Empieza a aprender artes, a ayudar a los demás y a transformar su entorno. ¿Podrá Julio César Falcioni concretar ese aprendizaje para escapar del bucle? "Soy responsable. El problema de visitante lo venimos arrastrando hace 16 meses. Claro que me preocupa y tratamos de mejorar; a veces con mejores rendimientos y a veces no tanto. En Rosario merecimos un poco más, pero tenemos que convivir con esto", reconoció el DT. El primer paso parece cumplido: la aceptación. El segundo, según sus palabras, es el único camino posible: "Se sale trabajando mucho para llegar al final sumando la mayor cantidad de puntos posible. Después veremos qué necesitamos para la segunda parte del año". lanzó.
El punto positivo de una nueva excursión que terminó en derrota
Tal vez lo único rescatable de la noche en La Paternal fue la primera titularidad de Leonel Vega. Tras el partido, el volante tucumano mostró una mezcla de dolor por el resultado y satisfacción personal. "Las sensaciones no son buenas por la derrota, pero esto sigue. Hay que mejorar lo que nos falta y buscar el triunfo", dijo con madurez antes de referirse a su debut. "Llegó el momento. La luché toda mi vida para esto y hoy que se me da me pone muy feliz".
Sobre las indicaciones del "Emperador", el jugador fue elocuente. "Me sentí bien. Salí con un calambre pero creo que pude hacer las cosas bien. Julio me pidió que estuviera ordenado, que me parara de doble '5' y que ayudara en la marca", aseguró.
Sin embargo, el retiro de Vega con molestias físicas enciende una alarma en el medio campo. Durante la semana, el cuerpo técnico también deberá evaluar a Renzo Tesuri (reemplazado en el entretiempo) y a Kevin Ortiz (desafectado antes del inicio por una mialgia). "Esperemos ver en el recorrido de la semana cómo los podemos recuperar desde el trabajo médico y kinesiológico", aclaró Falcioni.
Así, el plantel emprendió el regreso a la provincia. Otra vez masticando bronca y con un mal sabor de boca. La semana será larga y, puertas adentro, eso se celebra. El único resquicio de esperanza inmediata está en el laboratorio. Falcioni deberá hacer de Ojo de Agua un centro de experimentación urgente para que su plan rinda frutos a partir del domingo, desde las 20, en el Monumental frente a Banfield.