Aunque ya muchas personas están familiarizadas con el término “paqui”, varias todavía no lo han escuchado. O quizás sí, sin saber muy bien qué significa. ¿A qué alude? Se trata de una expresión -con tinte irónico- utilizada en la comunidad LGTBIQ+ para hacer referencia a las personas heterosexuales.

Algunos postulan que encierra una connotación peyorativa, en el sentido de señalar sobre todo a los heteronormativos. Es decir, a los que asumen la heterosexualidad como única norma. Y tienen una mentalidad tradicional, conservadora… cerrada, en suma. Así, puede expresarse que fulano “es re paqui” o calificarse de ese modo determinadas conductas, opiniones, formas de hablar o actitudes (un clásico comentario “paqui” es preguntar quién hace de varón y quién de mujer en una relación gay). También es “de paqui” inclinarse por ciertos consumos culturales (como ser las típicas comedias románticas, o las fiestas de “revelación de género”, tan de moda en estos días). El asado entre amigos después de jugar al fútbol es un ritual de lo más “paqui”. Lo mismo que ciertos bares, boliches o hasta ambientes laborales.

Otra perspectiva, en cambio, sostiene que “paqui” simplemente designa a las personas hétero, sin más connotaciones (del mismo modo que los judíos hablan de “goy” para referirse a alguien que no es judío).

El origen

El término surgió en Buenos Aires en los años 60 (de hecho, es propio de la Argentina, aunque su uso también se ha extendido a Uruguay). Una versión dice que nació en alusión a la plaza Pakistán, en el barrio de Palermo, donde al parecer iban heterosexuales a tener sexo con homosexuales (de ahí que “paki” es una variante ortográfica usada con frecuencia).

Otra teoría afirma que se trata de una contracción de “¿para qué están?” (“¿pa’ qui están?”), o de la abreviatura de “paquilombo”.

Pero la acepción más aceptada sostiene que surgió entre las lesbianas, como lenguaje disidente y apócope de “paquidermo”: mamífero de piel gruesa (el elefante, el rinoceronte y el hipopótamo, entre otros). Animales lentos, pesados y con aspecto prehistórico… por lo torpe, gris y aburrida que puede ser la heterosexualidad en la cama.