En referencia a la reciente publicación sobre Parque de Los Menhires (“Recuerdos fotográficos: el megatraslado de los menhires en 1977”, 16/04), digo y no solo por haberme involucrado en un supuesto delito, sino por una razón de verdadera justicia: los “poseedores” de los menhires, no podían demostrar la titularidad de cada ejemplar, más aún, siendo los mismos patrimonio nacional y de la humanidad, sin haber manifestado fehacientemente alguna documentación que les hubiera acreditado titularidad. Los devolvieron sin necesidad de ponerles una pistola en la cabeza, como manifiesta Bravo, que me pretende convertir en un vulgar “bandolero”. Algunos hasta los devolvían en persona, poniéndolos a nuestra disposición. Los “poseedores” los entregaban para evitar un juicio, por “posesión indebida” de un bien, patrimonio, como repito, del Estado y de la Humanidad, que nunca podrían haber estado en manos de particulares. Más, algunos estaban siendo usados como puentes para cruzar un arroyo, otro en un corral pisoteado por animales y otro, como mesa de comida en el patio de una estancia. Pero repito, nadie pudo demostrar la “titularidad” de esas reliquias. El AOR (Soldado Conscripto Profesional, Aspirante a Oficial de Reserva del Ejército) Eduardo Toledo, subalterno mío y a cargo del Proyecto, bajo mi total y absoluta responsabilidad; hoy fallecido, sin reconocimiento alguno, por la ardua tarea que le llevó poderlos, primero encontrar (muchos estaban escondidos, ocultos como una cosa mal habida) juntar y emplazar en el mejor lugar de Tafí del Valle y que luego, por medio de la política o quizá comerciales; también por una cuestión netamente empresarial y/o de corrupción, los trasladaron a otro emplazamiento, casi ocultados al público. Siempre fui asistido y asesorado por el padre dominicano Aníbal Ernesto Fósbery, indiscutida eminencia nacional e internacional, rector de la Universidad Católica y de La Fasta; como así también, por el entonces director de Turismo de La Provincia de Tucumán Sr. Enrique Ramón García Hamilton (Harry), quien era un entusiasta del trabajo que hacíamos, pensando en el beneficio que eso representaría para el Turismo de La Provincia y por la justicia que hacíamos, reintegrando los menhires al pueblo de Tucumán y la humanidad.
Cap (R) Juan Enrique Salaverry
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