La noche de Copa Libertadores en La Bombonera arrancó con angustia para Boca Juniors. A los pocos minutos del inicio del duelo ante Barcelona de Ecuador, el arquero Agustín Marchesín sufrió una lesión en su rodilla derecha que encendió todas las alarmas en el mundo “xeneize”.
Corrían apenas nueve minutos cuando el experimentado guardameta protagonizó una acción que terminaría marcando la noche. Tras salir a achicar ante un avance rival, Marchesín regresó rápidamente a su posición. Sin embargo, al intentar frenar y prepararse para un posible centro, su rodilla derecha cedió de manera inesperada. La torsión fue evidente. De inmediato, se arrojó al suelo y solicitó asistencia médica.
Las imágenes fueron elocuentes. Mientras sus compañeros observaban con preocupación, el arquero se tomó reiteradamente la rodilla e hizo gestos que reflejaban la gravedad de la situación. Incluso, según se pudo advertir, alcanzó a decir: “Me rompí la rodilla”, en diálogo con los médicos. Aunque intentó mantenerse en el campo, el dolor y la inestabilidad le impidieron continuar.
El entrenador Claudio Úbeda ordenó el ingreso de Leandro Brey, mientras Marchesín abandonaba el terreno de juego en camilla y entre lágrimas, visiblemente afectado.
El arquero venía de recuperarse recientemente de un desgarro en el aductor derecho que lo había marginado durante 20 días. Había regresado en tiempo récord y este encuentro representaba su segundo partido consecutivo tras aquella lesión.
Ahora, la preocupación es mayor. A diferencia de la dolencia muscular previa, esta lesión en la rodilla presenta un panorama más incierto. En las próximas horas, Marchesín será sometido a estudios médicos que determinarán la gravedad del daño y el tiempo que estará fuera de las canchas, en un momento clave de la temporada para Boca, que el domingo jugará el Superclásico contra River.