Una consulta rápida, una duda personal o una decisión sobre el futuro. Cada vez más jóvenes recurren a la inteligencia artificial para buscar respuestas. Pero un estudio reciente pone en foco cómo esas respuestas pueden estar marcadas por algo más que datos: los estereotipos de género.
El informe internacional “El espejismo de la IA”, elaborado por la consultora LLYC, analizó 9.600 respuestas generadas por modelos como ChatGPT, Gemini y Grok ante consultas de jóvenes de entre 16 y 25 años en 12 países, incluida la Argentina. El resultado abre preguntas: la inteligencia artificial responde distinto según si quien pregunta es mujer o varón.
Qué dicen los datos
En más de la mitad de los casos (56%), las respuestas dirigidas a mujeres jóvenes las describen como “frágiles”. Además, los sistemas sugieren buscar validación externa seis veces más que en el caso de los hombres.
También aparece una diferencia en el tono. Con mujeres, los chatbots usan frases empáticas como “te entiendo” o “sé cómo te sentís”. Con varones, el lenguaje es más directo y orientado a la acción, con indicaciones concretas.
El estudio detecta que esa diferencia no es menor: marca formas distintas de acompañar, aconsejar y hasta de posicionar a quien consulta.
Vocaciones que se repiten
Las diferencias también aparecen en las recomendaciones sobre estudios y trabajo. Las mujeres reciben más sugerencias vinculadas a áreas como educación, salud o ciencias sociales. Los hombres, en cambio, son orientados con mayor frecuencia hacia tecnología, ingeniería o liderazgo.
Según el informe, esa tendencia puede influir en elecciones a futuro y reforzar desigualdades que ya existen en ciertos sectores.
Incluso en ejemplos hipotéticos, la IA muestra sesgos. Cuando una mujer gana más que un hombre, la situación aparece como algo “destacado”. En el caso inverso, esa reacción no se repite.
Cuerpo, autoestima y roles
Las respuestas sobre bienestar también muestran diferencias. Ante inseguridades personales, los chatbots sugieren temas vinculados a la apariencia física con más frecuencia en mujeres. En los hombres, las recomendaciones se inclinan hacia actividad física o rendimiento.
Los roles familiares tampoco quedan afuera. El estudio señala que la maternidad aparece asociada al afecto mucho más que la paternidad, y que los varones suelen ser presentados como acompañantes en tareas de cuidado
Un espejo que también influye
Para quienes realizaron el estudio, la clave está en entender de dónde salen estas respuestas. Los sistemas de inteligencia artificial se entrenan con grandes volúmenes de datos que ya contienen patrones culturales.
Eso implica que la IA no solo reproduce esos esquemas, sino que los expone cada vez que alguien hace una consulta.
El dato no pasa desapercibido en un contexto donde los chatbots ganan espacio en la vida cotidiana. Según cifras citadas en el informe, tres de cada diez adolescentes dicen sentirse igual o más cómodos hablando con una IA que con un amigo.
La discusión ya no gira solo en torno a la tecnología. También alcanza a la forma en que se construyen ideas, decisiones y expectativas.
Si cada respuesta suma, también puede marcar un camino. Y en ese recorrido, lo que dicen las máquinas empieza a tener un peso que antes solo tenían las personas.