El atletismo mundial empieza a mirar con atención a Gout Gout, un australiano de apenas 18 años que acaba de sacudir el tablero con una marca extraordinaria en los 200 metros. En el Campeonato Nacional de Atletismo disputado en Sídney, el velocista frenó el reloj en 19s67 y se quedó con el récord mundial junior de la distancia, una actuación que lo empujó de lleno al centro de la escena y lo instaló como una de las grandes apariciones del deporte.

Su historia, sin embargo, no empezó en una pista. Nacido en Ipswich, en Australia, es hijo de padres que llegaron al país tras escapar de la guerra en Sudán del Sur. Antes de convertirse en una de las grandes promesas de la velocidad, su pasión estaba en otro lado: soñaba con el fútbol y admiraba a Cristiano Ronaldo. Pero ese camino fue quedando atrás hasta que encontró en el atletismo el lugar donde podía marcar una diferencia real.

El punto de partida fue casi casual. En 2020, cuando tenía apenas 12 años, corrió una prueba escolar en Ipswich Grammar School sin experiencia previa y con zapatillas de lona. Aun así, ganó y dejó una impresión inmediata. A partir de ahí empezó a encadenar títulos escolares, a romper marcas nacionales en 100 y 200 metros y a transformarse en una sensación cada vez más difícil de ignorar dentro del atletismo australiano.

Con el tiempo, las comparaciones con Usain Bolt se volvieron inevitables. No sólo por su potencia y su forma de correr, sino también por la magnitud de los registros que empezó a conseguir a muy corta edad. El propio jamaiquino llegó a decir: “Se parece a mí de joven”. Pero el australiano eligió desmarcarse de esa etiqueta con una frase que también retrata su personalidad: “Aunque corro como Usain Bolt, y tal vez me parezco a él en algunos aspectos, solo intento ser yo mismo y tratar de ser el próximo Gout”.

Una historia de esfuerzo, identidad y futuro

Hasta su nombre arrastra una historia particular. Su familia quería que fuera “Guot”, pero un error en los papeles migratorios lo dejó registrado como “Gout”. “No estoy muy contento de que lo llamen así. Yo sé que él es Guot”, explicó su padre. Hoy, más allá de ese detalle, el joven velocista ya aparece como una de las grandes esperanzas de Australia para Los Ángeles 2028. El chico que alguna vez corrió con zapatillas de lona ya dejó de ser una curiosidad: ahora empieza a parecerse, de verdad, a una amenaza seria para la élite del atletismo.