No dejó pasar la oportunidad. Después del impulso anímico que significó la clasificación en la Copa Argentina, San Martín dio otro paso firme y lo transformó en una victoria contundente contra Güemes, una de esas actuaciones que sirven para confirmar sensaciones. El 2 a 0 en el Madre de Ciudades no sólo sumó tres puntos valiosos: también dejó en claro que, cuando este equipo juega con confianza, encuentra espacios, se siente seguro de lo que hace y tiene argumentos de sobra para lastimar a cualquier rival de la categoría.

El triunfo, además, tuvo un valor especial por el contexto. El equipo de Andrés Yllana necesitaba ganar para seguir prendido en los primeros puestos de la zona B y responder después de una semana positiva, marcada por la clasificación conseguida en Córdoba. Lo hizo con personalidad, con pasajes de buen fútbol y con una lectura táctica que terminó inclinando la balanza a su favor. En la previa, la elección de Yllana de apostar por una línea de cinco podía hacer pensar en un equipo con menos peso en la mitad de la cancha, más largo o con menos capacidad para manejar la pelota. Pero ocurrió todo lo contrario: el DT interpretó muy bien por dónde podía lastimar a Güemes y encontró respuestas en nombres que sostuvieron la estructura y le dieron vuelo futbolístico.

En ese escenario, Santiago Briñone fue una de las piezas más importantes. Lejos de quedar absorbido por el contexto del partido, se hizo cargo de la conducción, pidió siempre la pelota y le dio sentido a cada avance. Fue el que ordenó, el que aceleró cuando había que acelerar y el que encontró espacios para romper líneas. A su lado también crecieron Nicolás Castro, con una participación cada vez más influyente, y el siempre rendidor Alan Cisnero, que volvió a aportar equilibrio, intensidad y presencia para que el equipo no perdiera solidez. Entre los tres armaron una zona media que no sólo no resignó juego, sino que terminó siendo clave para que San Martín impusiera condiciones.

También fue importante lo de Luca Arfaras, que volvió a la titularidad y respondió con una actuación de mucho compromiso y utilidad. Estuvo activo para ir a buscar cada pelota, agresivo para presionar y atento para detectar dónde podía complicar. De hecho, su participación fue determinante en la acción del primer gol: exigió, incomodó y aprovechó un error de la defensa, que dejó la pelota servida para que Diego Diellos hiciera lo que mejor está haciendo en este tramo de la temporada: aparecer en el lugar justo para convertir. El “9” aprovechó un error del arquero y volvió a marcar, confirmando que atraviesa un momento de enorme confianza.

Lo de Diellos merece un párrafo aparte. Más allá del penal que falló en el segundo tiempo, cuando pudo haber estirado la ventaja mucho antes, el atacante sigue demostrando que está encendido. Ya lleva tres goles en sus últimos tres partidos y está aprovechando al máximo su presente.

Ingreso con gol

Yllana, además, volvió a encontrar respuestas en el banco. Como había ocurrido en Córdoba, los cambios empujaron al equipo y terminaron de darle forma al resultado. El segundo gol fue una buena muestra de eso: Luciano Ferreyra inició la jugada, abrió hacia Benjamín Borasi, que descargó para Kevin López, y el centro del ex Atlético volvió a encontrar a Ferreyra dentro del área. El “Pupi” apareció por el centro y definió sin perdonar ante la salida del arquero para sellar un 2 a 0 claro y merecido.

San Martín ganó cuando debía ganar, sostuvo el impulso de la Copa y dejó una señal importante. Ahora tendrá por delante una prueba de peso: este domingo recibirá a Tristán Suárez, el escolta, en un duelo que puede empezar a marcar el pulso de la pelea de arriba.