Mediante un duro comunicado, las autoridades de la Asociación de Productores Agrícolas y Ganaderos del Norte Argentino (Apronor) salieron a responder a los funcionarios del Gobierno nacional que afirman que los volúmenes de producción en la Argentina se mantienen estancados debido a que no hay una nueva Ley de Semillas.
“Se está instalando en los medios que nuestro país tiene que adherir a las normas UPOV 91. El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, falta a la verdad, confunde a la opinión pública, incluso tal vez al presidente (Javier Milei). Claramente nuestra producción no crece por efecto de los derechos de exportación (DEX, retenciones, etc.), que desde hace años esquilman a nuestros productores y empobrecen los pueblos del interior de nuestra patria. Le pedimos al ministro que no favorezca a unos pocos con el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI) y mate a muchos con DEX”, indica el comunicado.
Los directivos de Apronor agregan que en Brasil el sector agropecuario pasó de representar un 18% a un 25% del PBI en 10 años, y duplicó su producción de granos en el mismo tiempo. “A su vez alcanzó niveles récord (345 millones de toneladas), impulsada principalmente por soja y maíz. En soja se ha consolidado como el mayor productor del mundo. Hablemos claro, Brasil adhiere a UPOV 78 (permite el uso propio) y no tiene derechos de exportación”, dicen.
“Es llamativo cómo funcionarios provenientes de distintos semilleros (BA, BIO, DM) han ocupado los principales cargos del instituto que tiene que ‘regular’ el área de semillas. Igualmente, es llamativo que algunos sean abogados y no profesionales del área de producción. ¿A quiénes van a enviar cartas documento? ¿A quiénes van a llevar a juicio? ¿A quiénes van a multar? A buen entendedor…”, expresan.
El texto sigue diciendo que en alógamas como el maíz (genética por la que el productor paga un alto valor) el instituto del área y otros organismos del Estado parecen no preocuparse, no hacen foco en los problemas graves que sufren los productores -en especial, en el norte argentino-, por ejemplo, el complejo de enfermedades del achaparramiento del maíz. “Se ofertan y venden híbridos sensibles a esta enfermedad a precios de mercado, en este caso vale el libre mercado y todas las libertades; si compramos un híbrido que nos lleva al quebranto, estamos ejerciendo la libertad como consumidores… parece un chiste, pero no lo es”, afirma Apronor.
Y continúa: “En plantas autógamas la situación cambia (soja, trigo, garbanzo, etc.), el instituto envía cartas documento, aplica multas millonarias, es inflexible y atenta permanentemente contra el uso propio de las semillas de los productores agropecuarios. Asimismo, dictan resoluciones retroactivas (inconstitucionales) que parecieran redactadas en las oficinas de la poderosa asociación que nuclea a los semilleros (ASA)”.
Los directivos de Apronor incluyen en el texto una advertencia. “¡Productores estemos alerta, vienen por nosotros! Durante muchos años conservamos nuestras semillas y alimentamos a la humanidad toda. No les alcanza con ‘sembrá evolución’, van por todo. Esto ante el silencio, la complicidad y cuanto mecanismo de coerción nos pueda aplicar el Estado”, alertaron.
Seguidamente, aclaran: “Por supuesto que no pueden pagar justos por pecadores; hay muchísimos involucrados en la producción de semillas que trabajan junto a nosotros, incapaces de presionar para instalar semejante cúmulo de normativas y sistemas gravosos.
Los favorecidos de siempre son unos pocos, multinacionales algunos de ellos; los productores sabemos perfectamente quiénes son”.
Cierran el comunicado señalando una ironía: “Todavía resuena en la mente de algunos dirigentes del Norte la frase ‘no queremos que paguen multas, queremos que inviertan en genética’.
Pero la realidad es que al Estado como a algunos semilleros poco les importa la producción; solo les importa la recaudación/facturación”.