Más allá de la consabida historia de décadas en Tucumán, repleta de desinversión, de fondos manejados con discrecionalidad, nacionales y provinciales, al no existir controles sobre las gestiones de municipios y/ Poder ejecutivo... sumado a la falta de participación, impotencia, desconocimiento de la población en general, me molesta sumar a la oposición en esa diversidad de realidades. Porque es una muestra más de la falta de aprendizaje. Imperdonable en ese sector (política). Su única actividad parece reducirse a: esperar que haya algún problema en el gobierno de turno, para vociferar a los cuatro vientos sobre la incapacidad, el deterioro, el desinterés... bla, bla, bla. Obvio: reluce su trabajo esmerado en la presentación de los famosos proyectos, en distintos ámbitos, municipal, provincial, nacional. Y/o rechazar lo que proponen los diferentes oficialismos. ¿Hasta cuándo el mismo verso? ¿Cuándo serán capaces de ser ejecutores? Porque presentar proyectos no es una genialidad. La genialidad estaría en lograr que se cristalicen. No me interesa como ciudadana saber cuántos años presentó en el año. Estadísticas que no debieran tener sentido si no producen soluciones. Demasiados años de democracia desperdiciados, pues se sigue teniendo la misma actitud y el mismo trabajo de inoperancia. Muchos aún no comprenden lo que versa el Preámbulo... algo del bienestar común... concepto incomprensible, evidentemente, para muchos políticos. Madurez, educación y desarrollo... no podemos demorarnos cuatro décadas y otros desastres para valorar y ejercer de una vez por todas, eficazmente, la democracia. Que costó demasiado.
Hilda Cristina Ponce
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