Achraf Hakimi sorprendió al contar que no disfrutó jugar al lado de Lionel Messi en PSG, una frase fuerte si se tiene en cuenta el peso del argentino y la dimensión de aquel plantel. En el podcast The Bridge, el lateral marroquí explicó que la llegada del rosarino alteró su manera de pararse en la cancha y lo hizo sentirse menos importante.

Según relató, no se animaba a hacer varias de las cosas que forman parte natural de su juego, especialmente atacar con libertad. “No lo disfrutaba, tampoco me sentía importante”, contó, y agregó que se sentía “un jugador chiquito” dentro de un esquema que había cambiado mucho con la aparición del argentino en el equipo.

Hakimi también contextualizó esa sensación dentro de una adaptación que no fue sencilla. Su primer año en París, explicó, ya venía siendo complejo por el cambio de estilo respecto de lo que había vivido en Inter. Y la llegada de Messi, que no estaba prevista inicialmente en ese proyecto, modificó aún más las dinámicas del equipo.

Esa incomodidad, según reconoció, también derivó en críticas hacia su rendimiento. En Marruecos lucía de una forma y en PSG de otra, algo que muchas veces se interpretó como un bajón individual, cuando para él tenía mucho que ver con el contexto y con el tiempo que necesitó para adaptarse a un entorno muy distinto.

Una relación futbolística exitosa, pero no cómoda

Más allá de esas sensaciones, Hakimi y Messi compartieron una etapa que dejó títulos en París. Ganaron dos ligas locales y una Supercopa de Francia, y fueron parte de un plantel repleto de figuras. Sin embargo, las palabras del lateral dejan claro que, puertas adentro, no todo fue tan natural ni tan armónico como podía suponerse desde afuera.