Una producción fotográfica realizada en India terminó envuelta en controversia internacional luego de que se difundieran imágenes de una elefante pintada de rosa. El caso tomó mayor repercusión tras conocerse la muerte del animal meses después, lo que generó una fuerte reacción en redes sociales contra la autora del proyecto.

La protagonista de la polémica es Julia Buruleva, quien llevó adelante la sesión en Jaipur, capital del estado de Rajastán. Allí utilizó como escenario y símbolo central a una elefante llamada Chanchal, de 70 años.

El origen de la sesión fotográfica

El proyecto se desarrolló en noviembre de 2025, cuando la fotógrafa contrató a una modelo y eligió a Chanchal, un animal que vivía en Hathi Gaon, conocido como el “pueblo de los elefantes”. Este espacio está destinado al cuidado y alojamiento de estos animales en la región.

Según explicó Buruleva, la idea surgió durante su estadía de seis semanas en la ciudad, conocida popularmente como la “Ciudad Rosa”. En sus redes sociales, la artista señaló que los elefantes forman parte de la identidad cultural local y que quería incluir uno en su trabajo antes de abandonar el lugar.

El uso de pintura y la defensa de la fotógrafa

Uno de los puntos más cuestionados fue la decisión de pintar tanto a la modelo como al animal. Frente a las críticas, la fotógrafa aseguró que se utilizó gulal, un polvo orgánico tradicional empleado en celebraciones como el Holi.

De acuerdo a su versión, el producto es biodegradable, no tóxico y está elaborado con ingredientes naturales como flores, cúrcuma y almidón de maíz. Además, sostuvo que la práctica de decorar elefantes es habitual en festividades de Rajastán, como el Festival de los Elefantes de Jaipur.

La muerte del animal y las aclaraciones

La controversia escaló meses después, cuando se conoció la muerte de Chanchal en febrero. La noticia alimentó las críticas hacia la fotógrafa, aunque el dueño del animal, Sadik Khan, aseguró que el fallecimiento se debió a causas naturales relacionadas con su edad avanzada.

Según explicó, la pintura fue retirada en menos de diez minutos tras la sesión, con el objetivo de evitar cualquier riesgo. En la misma línea, Ballu Khan afirmó que el animal no sufrió maltrato y remarcó que el uso de gulal es común en celebraciones locales, a diferencia de pinturas sintéticas.

Debate abierto en redes

A pesar de las explicaciones, la difusión de las imágenes reavivó el debate sobre el uso de animales en producciones artísticas y prácticas culturales. Mientras algunos usuarios cuestionaron la intervención sobre el elefante, otros defendieron el contexto tradicional en el que se realizó la actividad.

El caso dejó expuesta una tensión entre costumbres locales, expresiones artísticas y la creciente sensibilidad global en torno al bienestar animal, en un escenario donde las redes sociales amplifican cada polémica.