La oportunidad está latente, pero el desafío es mayúsculo. Atlético Tucumán se encuentra frente a uno de esos partidos que pueden marcar un antes y un después en el ánimo de un plantel. El objetivo es claro, aunque cargue con el peso del tiempo: romper esa maldición en condición de visitante que lo aqueja desde hace 435 días. La “mini racha” de dos victorias consecutivas invita a soñar, pero el escenario no admite distracciones. Mañana, desde las 21, el “Decano” visitará a Rosario Central en el “Gigante de Arroyito” por la fecha 13 del torneo Apertura.
El equipo de Julio César Falcioni llega con un envión anímico necesario, producto del 1-0 ante Gimnasia en el torneo doméstico y el 2-1 frente a Sportivo Barracas por Copa Argentina. Sin embargo, el “Emperador” sabe que la prueba de mañana es de otro calibre. Enfrente estará uno de los planteles más importantes y con mejor presente del fútbol argentino, en una de esas canchas donde la presión externa también juega su propio partido.
Símbolo del nuevo orden
Quien parece encarnar a la perfección esta sensación de convicción con los pies en la tierra es Franco Nicola. El uruguayo, que se adueñó del puesto tras el cambio de mando, analizó el presente de un grupo que empieza a entender el mensaje del nuevo DT.
“Las victorias incitan mucho, le dan confianza al grupo. En este torneo hay muchos equipos irregulares; los que mantienen una línea son muy pocos. Fíjate que hasta River pasó un tiempo sin poder ganar”, reflexiona el volante, intentando encontrarle una explicación lógica a los altibajos del certamen, pero hallando consuelo en que la irregularidad es la norma y no la excepción.
Falcioni arribó al complejo de Ojo de Agua con una misión prioritaria: fortalecer la psicología de un grupo diezmado y traducir ese cambio de aire en puntos reales. En sus cuatro presentaciones al mando, el saldo es equilibrado (dos triunfos, un empate y una caída ante Barracas Central), pero la deuda pendiente sigue estando fuera de casa.
“Es un torneo muy difícil en el cual sabemos que de local nos tenemos que hacer fuertes y de visitante tenemos que arañar puntos. Sabemos que nos tocan paradas bravas, pero estamos con toda la energía para sacarlas adelante”, explica Nicola, quien fue una de las piezas que mejor se adaptó a la pizarra del experimentado entrenador.
Cambio de rol
En este proceso de reconstrucción, que incluyó variantes tácticas y nuevas funciones, el uruguayo mutó su juego. Dejó de ser un extremo encasillado en la banda para moverse “suelto”, casi como un enlace detrás del “9”. Sin la pelota, su sacrificio en el retroceso es el primer eslabón de la recuperación. Los números le dan la razón a la apuesta: un gol, una asistencia y una mejoría notable que lo transformó en una fija.
“Estoy contento por la titularidad, pero más porque el equipo está ganando. El hecho de poder ayudar me pone feliz”, admite con humildad, enfocándose más en el proceso colectivo que en el brillo individual.
El sprint final
El cierre del campeonato le depara a Atlético un fixture sin respiro. Después del “Canalla”, en el horizonte aparecen Tigre, Argentinos, Banfield y River Plate. Es un camino sinuoso donde cada unidad cotiza en bolsa de cara a la tabla anual y de promedios.
“Quedan cinco partidos para el cierre y vamos a dar lo mejor para terminar arriba y tener una segunda mitad de año mucho mejor. En estas fechas puede pasar cualquier cosa, por eso tenemos la cabeza puesta en el partido a partido”, sostiene el uruguayo.
Con Nicola como uno de los abanderados de este nuevo ciclo, el equipo de Falcioni buscará dar el golpe en Rosario. El mensaje para el hincha que lo vivirá desde Tucumán es de esperanza. “Nada es imposible en el fútbol. Que la gente crea, porque tenemos equipo para sacar a Atlético adelante”, concluye.
Mañana, en Arroyito, el “Decano” tiene la palabra. La prueba es brava, pero sabe que dar un golpe en la mesa podría ser clave para sumar puntos en el último sprint del campeonato.