La crisis en Italia sumó otro capítulo fuerte después de la frustrada clasificación al Mundial 2026. La Federación Italiana de Fútbol confirmó la salida de Gennaro Gattuso como entrenador de la selección, una decisión que profundiza el sacudón interno tras la eliminación y que se da en medio de una reestructuración más amplia dentro del fútbol italiano.
El ciclo del exmediocampista al frente del seleccionado duró apenas nueve meses y terminó sin cumplir el objetivo principal. El propio Gattuso asumió el golpe en un mensaje público, donde expresó: “Con el dolor en el corazón, no habiendo alcanzado la meta que nos propusimos, considero concluida mi experiencia en la banca de la selección”. Así, la “Azzurra” volvió a quedarse afuera de una Copa del Mundo y extendió una racha que ya golpea de lleno a toda su estructura.
La salida del entrenador no fue un hecho aislado. Antes también se habían producido la renuncia de Gabriele Gravina a la presidencia de la FIGC y la decisión de Gianluigi Buffon de dejar su cargo como jefe de delegación. Ese combo terminó de reflejar la dimensión del impacto institucional que dejó otro fracaso de Italia, que no juega un Mundial desde Brasil 2014 y encadena tres ausencias consecutivas en la máxima cita.
Desde la federación, de todos modos, buscaron remarcar el tono formal de la desvinculación. En su comunicado oficial, la entidad señaló: “La Federación Italiana de Fútbol y Gennaro Ivan Gattuso han resuelto de común acuerdo el contrato que vinculaba al entrenador con la banca nacional. La FIGC agradece a Gattuso y a todo su staff por la seriedad, dedicación y pasión con la que han trabajado”. En su despedida, además, el DT subrayó que “La camiseta azzurra es el bien más preciado que existe en el fútbol, por eso considero correcto facilitar cuanto antes las futuras evaluaciones técnicas”.
Ahora empieza la búsqueda del nuevo rumbo
Con el banco vacante y la dirigencia también en plena transición, Italia deberá definir en las próximas semanas quién tomará el mando del seleccionado. Entre los nombres que aparecen en carpeta están Roberto Mancini, Antonio Conte y Massimiliano Allegri, mientras que el gran anhelo es Pep Guardiola, una posibilidad mucho más compleja por su vínculo con Manchester City. Más allá del apellido que termine llegando, el desafío será reconstruir la confianza alrededor de una selección que hace tiempo dejó de ocupar el lugar que históricamente tuvo en el fútbol mundial.