El silencio de la cordillera quedó atrás, pero la emoción todavía retumba por lo conseguido en la localidad chilena de los Nevados de Chillán. El fin de semana, Darío Gasco, Leila Luque y Sol Corrado Rocha escribieron una página dorada para el deporte tucumano y ahora comenzaron a transitar ese momento tan particular que llega después de tocar la gloria: el día después. Un día atravesado por viajes interminables, objetivos que no se detienen y una sensación compartida que resume todo: haber alcanzado la cima del mundo.
“Este es el máximo logro”. La frase, repetida casi en simultáneo por los tres campeones del Mundial Master de mountain bike, no fue casual. Cada uno, desde su historia y su recorrido, dimensionó rápidamente el peso de la conquista. Porque no se trata sólo de una medalla dorada: es la confirmación de años de esfuerzo, de entrenamientos invisibles y de sacrificios que pocas veces se ven.
En ese contexto, el regreso no fue igual para todos. Mientras la mayoría emprendía la vuelta a casa, Gasco ya tenía la mirada puesta en lo que viene. El concepcionense, uno de los grandes referentes del mountain bike argentino, decidió no frenar. Su hoja de ruta incluyó una logística milimétrica: partió desde Chile rumbo a San Juan, donde había dejado su camioneta, para luego trasladarse a Mendoza. El motivo no admite pausas: el próximo fin de semana competirá en el Campeonato Argentino de cross country, con la intención de sumar un nuevo título a su extenso palmarés.
“Coordiné todo para no volver ahora a Tucumán. Si regresaba, iba a ser muy complicado viajar otra vez”, explicó el biker de 39 años, que parece no conocer el descanso. Su victoria en Master A -la categoría más importante del certamen- tuvo un valor especial. No sólo por el nivel de exigencia, sino porque logró imponerse ante rivales de jerarquía, como el colombiano Jesús Garzón, a quien relegó al segundo puesto.
El mayor logro
A lo largo de su carrera, Gasco acumuló títulos y experiencias que lo posicionan como uno de los grandes exponentes del ciclismo de montaña. Medallas panamericanas, participación olímpica y conquistas en Europa forman parte de un currículum envidiable. Sin embargo, esta vez no dudó: “El Mundial está por encima de todo lo conseguido”. La sentencia no deja margen para interpretaciones. Ni siquiera los Juegos Olímpicos o sus múltiples títulos internacionales logran equiparar la magnitud de esta consagración.
Muy distinta es la situación de Leila Luque. La biker también saboreó la gloria en los Nevados Chillán, al quedarse con el oro en la categoría Master B1, pero su regreso estuvo marcado por la incertidumbre. A diferencia de Gasco, su presencia en el Campeonato Argentino no está asegurada. Y no por falta de ganas. “Por cuestiones económicas aún no tengo definido si voy a poder competir”, confesó con sinceridad. La frase refleja una realidad frecuente en el deporte amateur y federado: el talento muchas veces debe convivir con limitaciones que condicionan el calendario. Aun así, la campeona no pierde el entusiasmo. “Tengo muchísimas ganas y me siento muy bien. Espero poder viajar”, agregó.
La familia la espera
Antes de partir hacia Chile, su plan era continuar directamente hacia Mendoza para competir en el Argentino. Pero los imprevistos y las decisiones personales modificaron el rumbo. “Ahora voy a volver a mi casa, ver a mi hija y a mi mamá, que viajó desde Córdoba para cuidarla”, contó. En sus palabras aparece otro costado del esfuerzo: el familiar, el emocional, ese que muchas veces sostiene en silencio cada logro deportivo.
Su victoria en el Mundial tuvo un sabor especial. No sólo por el oro, sino por el contexto: en el podio la acompañaron la tucumana María Emilia Filgueira y la neozelandesa Mary-Ann Moller. Un escenario internacional que reafirma el crecimiento del mountain bike local.
“La verdad que ganar el campeonato Mundial es lo que me había planteado hace casi un año”, explicó Luque, dejando en claro que no fue casualidad, sino el resultado de una planificación sostenida. Sin embargo, también dejó una reflexión que abre un nuevo desafío: “Ahora cómo se sigue es lo más difícil. Hay que volver a encontrar el eje”.
Lejos de relajarse, ya tiene en mente sus próximos objetivos. El Campeonato Tucumano de cross country aparece como una de sus prioridades, junto con el Rally Trasmontaña y el Campeonato Panamericano Master en octubre. La agenda es exigente, pero el impulso de la consagración parece suficiente combustible.
El camino hacia Chile tampoco fue sencillo. “Salimos desde Tucumán el viernes 20 de marzo a las 7 de la mañana. Llegamos a Malargüe, pero el paso estaba cerrado por mal clima. Recién el sábado pudimos continuar y llegamos a la medianoche”, relató. Una travesía extensa, desgastante, que termina de darle valor a la medalla: nada fue fácil.
Sol Corrado Rocha, por su parte, vive el logro con una mezcla de emoción y asombro. Campeona en la categoría Master B2, todavía procesa lo que consiguió. “Creo que todavía no he caído sobre lo que significa haber salido campeona del mundo”, admitió.
Su triunfo, en el que superó a la chilena Elizabeth Scarlett Ruiz Henríquez, fue la coronación de un proceso que comparte con su entrenador y pareja, Carlos Medina. Juntos no sólo compiten, sino que también forman a nuevos bikers, lo que le da a su conquista un valor adicional.
Con los alumnos
“Quiero regresar rápido a Tucumán para compartir la experiencia con el equipo, sobre todo con los más chicos”, expresó. En su caso, el éxito no se agota en lo personal: se proyecta hacia una comunidad que crece y se inspira en estos logros.
La experiencia en Chile también dejó huellas positivas más allá de la competencia. “Fue fantástica. La gente fue muy amable y el evento de gran nivel”, destacó. Detalles que suman y que ayudan a consolidar la motivación de cara a lo que viene.
En cuanto al futuro inmediato, Corrado Rocha se muestra ambiciosa. El Rally Trasmontaña aparece como uno de sus grandes objetivos, junto con otras competencias en parejas como el Trasyunga, el Desafío de Metán y el Desafío de las Nubes. Además, también apunta al campeonato Tucumano de cross country, en una temporada que promete ser intensa.
Al igual que Luque, su presencia en el Argentino de Mendoza no está confirmada. “Sería espectacular, pero ahora quiero llegar a Tucumán, disfrutar este título y recién analizarlo”, señaló, priorizando el momento y la necesidad de asimilar lo vivido.
El día después de la gloria no tiene una única forma. Para algunos es continuidad inmediata; para otros, pausa y reflexión. Pero en los tres casos hay un punto en común: la certeza de haber alcanzado algo extraordinario. Porque más allá de los calendarios, los viajes y los desafíos que vendrán, Gasco, Luque y Corrado Rocha ya hicieron historia.
Y mientras las bicicletas descansan por unas horas y las medallas encuentran su lugar, empieza a gestarse la próxima meta. Porque si algo dejaron en claro estos campeones es que, incluso después de tocar el cielo con las manos, siempre hay un nuevo horizonte por conquistar.