El cierre del Mundial Master de mountain bike en los Nevados de Chillán tuvo, al igual que en su jornada inaugural, un marcado color celeste y blanco. La cordillera chilena volvió a ser escenario de una actuación consagratoria para la delegación argentina, con fuerte protagonismo tucumano y un nombre que sobresalió por encima del resto: Darío Gasco. El concepcionense alcanzó la cima del mundo en la categoría Master A y le puso el broche de oro a una campaña inolvidable, en una jornada que también entregó la medalla de plata de Juan Manuel Nardolillo y el bronce de Matías Galindo.
Gasco construyó una victoria contundente, de esas que no dejan margen para la discusión. Con un tiempo de 1 hora, 10 minutos y 43 segundos, dominó la prueba de principio a fin y le sacó más de dos minutos de diferencia al colombiano Jesús Garzón, su inmediato perseguidor. Detrás, completando el podio, apareció Galindo, que firmó una actuación memorable para quedarse con el tercer puesto tras registrar 1 hora, 13 minutos y 4 segundos.
La carrera del “Mono” fue una demostración de inteligencia táctica, potencia física y una determinación que se sostuvo a lo largo de cada vuelta. Desde la largada dejó en claro cuáles eran sus intenciones: tomar la punta lo antes posible y evitar complicaciones en un circuito exigente y con un pelotón numeroso. Lo logró. Llegó primero a la curva inicial y desde allí comenzó a construir su historia.
Emocionado
“En la última curva me pasaron la bandera argentina y dije: ‘lo logré’. Estaba todo el público y muchos argentinos alentándome. Fue muy emotivo ese momento. Este título está por encima de todo lo conseguido”, confesó Gasco, todavía con la emoción a flor de piel tras cruzar la meta.
Sus palabras no son casuales. A los 39 años, el tucumano completó una carrera deportiva que ya era extraordinaria: doble campeón panamericano de mountain bike, medalla de bronce en los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro 2007, representante olímpico en Beijing 2008, múltiples títulos nacionales y una destacada trayectoria internacional con consagraciones en el Open de España, la Copa Catalana y la Superprestigio Internacional. Sin embargo, el título mundial era la pieza que faltaba en su vitrina.
“Ganar un Mundial era lo último que me faltaba. Estaba con esa ambición de perseguir el sueño hasta lograrlo. Hoy estoy relajado, contento, porque sé que todo lo que uno sueña, trabaja y persigue, al final se consigue”, reflexionó, dejando un mensaje que trasciende lo deportivo.
La construcción de ese triunfo tuvo momentos clave. En la primera vuelta, Gasco lideraba, aunque pronto fue alcanzado y superado por un competidor brasileño. Lejos de inquietarse, reaccionó de inmediato y recuperó la punta antes de completar ese giro. “Ahí me di cuenta que estaba muy bien, que tenía muy buenas sensaciones”, explicó. En la tercera vuelta lanzó el ataque decisivo: aceleró el ritmo, abrió una brecha y nunca más miró hacia atrás.
El festejo tuvo, además, un sabor especial si se tiene en cuenta lo ocurrido en 2023. A pocas semanas del Mundial disputado en Villa La Angostura, el tucumano contrajo dengue, lo que afectó seriamente su preparación. Aun así, decidió competir y terminó en el quinto lugar. “No tendría que haber corrido, tendría que haber cuidado más la salud. Pero ese resultado también me motivó para volver a intentarlo”, recordó.
Mientras Gasco se adueñaba del oro, Matías Galindo completaba una jornada soñada para el ciclismo tucumano. Su medalla de bronce fue el premio a la constancia y a la perseverancia. En sus anteriores participaciones había estado muy cerca del podio: cuarto en 2022 y sexto en 2023. Esta vez, en su última temporada dentro de la categoría, logró el objetivo.
“Esto es algo increíble, todavía no caigo. Era mi última oportunidad en la categoría y por suerte se dio. Siempre estuve cerca, pero no lo podía concretar”, expresó con emoción. Galindo también destacó el nivel de la competencia, marcada por la presencia de corredores que hasta hace poco formaban parte de la elite internacional. “Es una categoría muy difícil, con bikers de muchísimo nivel”, remarcó.
Su logro, además, estuvo atravesado por una historia personal reciente: hace seis meses fue padre. “Este resultado tiene mucho que ver con mi familia. Mi pareja, Sofía, me apoyó siempre en la preparación”, contó, evidenciando el costado más humano detrás del rendimiento deportivo.
En esa misma categoría, Diego Campos Rodríguez finalizó en el vigésimo lugar, completando la representación tucumana.
A un paso del oro
La otra gran actuación de la jornada llegó de la mano de Juan Manuel Nardolillo, que se colgó la medalla de plata en Master B2 tras una carrera tan exigente como pareja. El tucumano completó el recorrido en 1 hora, 10 minutos y 15 segundo, y terminó a tan solo 11 segundos del brasileño Rubens Valeriano, quien se quedó con el oro.
“Estoy muy contento con el resultado. Sufrí una caída en la segunda vuelta y eso me jugó un poco en contra, pero igualmente estoy feliz con la medalla”, explicó Nardolillo, que supo sobreponerse a la adversidad para mantenerse en la pelea.
El biker también puso en valor el altísimo nivel competitivo de su categoría. “Fuimos los más rápidos de todo el Mundial. Hicimos las mismas vueltas que Master A y Master B1, y logramos mejores tiempos. El nivel fue realmente muy alto”, analizó. Y no exagera: muchos de sus rivales, incluido el propio Valeriano, tienen un pasado reciente en la elite.
Más allá de los podios, el desempeño tucumano fue sólido en distintas divisiones. En Master B1, Jorge Biazzo logró un destacado quinto puesto con un tiempo de 1h14m41s, mientras que Aldo Paoletti se ubicó en la posición 22. En Master C1, Gabriel Quiroga quedó a un paso del podio al finalizar cuarto (1h06m28s), a poco más de tres minutos del ganador, Diego Re. Claudio Brahim, en tanto, concluyó en el lugar 38.
El balance general para Tucumán y para la Argentina no podría ser más positivo. A las medallas doradas obtenidas en la jornada inicial por Leila Luque y Sol Corrado Rocha, se sumó este cierre brillante encabezado por Gasco, acompañado por Nardolillo y Galindo.
En la geografía imponente de los Nevados de Chillán, donde cada subida exige al límite y cada descenso pone a prueba la técnica, los bikers tucumanos dejaron una huella profunda. No solo por los resultados, sino por la forma en que los consiguieron: con preparación, carácter y una convicción inquebrantable.
El Mundial Master volvió a confirmar que el mountain bike argentino, y en especial el tucumano, atraviesa un presente de enorme jerarquía. Y en ese escenario, Darío Gasco escribió una de las páginas más importantes de su carrera: la del día en que, finalmente, conquistó el mundo.