ENSAYO

LA MEMORIA DE LA LUZ

CARLOS DARÍO ALBORNOZ

(EDUNT - Tucumán)

Cuando en 1839 Arago dio a conocer al mundo la invención de la fotografía —que aún no tenía ese nombre— se anunció casi al mismo tiempo la muerte de la pintura, amenazada por la precisión óptica y mecánica del nuevo aparato y por la promesa de la imagen perfecta. Más tarde, con la llegada del cine, algunos profetizaron la muerte de la fotografía. Luego, la aparición del cine sonoro desplazó al cine mudo y dejó fuera de escena a muchos actores cuyas voces eran consideradas “inadecuadas” para la nueva tecnología.

La fotografía bélica también planteó una ilusión: que ante el horror reiterado de sus imágenes —reproducidas en revistas, libros y distintos medios— ya no habría más que mirar y que, de algún modo, la muerte misma podría terminar. Sabemos que no fue así.

La producción masiva de imágenes digitales volvió a anunciar la muerte de la fotografía y hoy la expansión de la inteligencia artificial parece incluso insinuar la extinción de la humanidad tal como la entendemos. Sin embargo, frente a estos contextos apocalípticos prefiero hablar de reencarnaciones y resurgimientos. En este sentido, la práctica de Darío Albornoz adquiere plena relevancia. Su trabajo persistente de recuperación y resignificación de archivos y fotografías de Tucumán demuestra cómo el pasado puede reencarnarse en el presente, ofreciendo nuevas formas de mirar, aprender y compartir. La imagen fotográfica no desaparece: pervive, se transforma y resiste.

Darío no es solo un archivista ni un investigador obsesivo: es también un narrador que nos cuenta una historia, local y propia. Es como un trovador errante que golpea a nuestra puerta y ofrece generosamente sus saberes a cambio de un gesto simple: el gesto de leer. Cada imagen rescatada, cada archivo recuperado, se convierte en un testimonio de cuidado, atención y compromiso con la memoria colectiva.

Pero este trabajo también nos impone una tarea: estudiar, asimilar y expandir historias y memorias. Por eso este libro es necesario. En tiempos marcados por la alienación y el individualismo, Darío propone una experiencia colectiva, asentada en la historia y proyectada a la actualidad.

En sus proyectos de recuperación de archivos familiares y públicos, Albornoz selecciona imágenes hasta hoy invisibilizadas y las integra en nuevos contextos. Las monta, las combina y las hace dialogar con el presente, logrando que el espectador no solo contemple el pasado, sino que experimente la continuidad activa de la memoria visual. Su trabajo invita a estudiantes, académicos y profesionales a interrogar las imágenes y asumir la responsabilidad ética de su rescate.

Este libro, que vio la luz gracias al trabajo silencioso de numerosas personas y de Edunt, la editorial de nuestra querida Universidad Nacional de Tucumán, ya está a nuestra disposición para ser leído, estudiado y disfrutado.

La fotografía iba a morir. Murió. Volverá a nacer. Y nosotros con ella.

Gabriel Varsanyi

LA GACETA