Es un buen ejercicio recurrir a un film para entender la importancia de las mujeres que serán protagonistas el 1 de abril, si se concreta el despegue exitoso de Artemis II para darle varias vueltas a la Luna durante 10 días. La película de la analogía es “Mentes Brillantes” (Hiidden Figures) protagonizada por Kevin Costner. Cuenta la historia real, pero durante décadas desconocida, de tres mujeres afroamericanas que trabajaron en la NASA a principios de los años 60, en plena carrera espacial y bajo las leyes de segregación racial en Estados Unidos.

En la película, el personaje de Costner es el Director del Grupo de Tarea Espacial. Es el tipo que tiene que dar la cara ante el Congreso, el que decide si el cohete despega o no, y el que tiene el poder de "romper las reglas". 

En la actualidad una mujer tiene ese rol y hasta más porque es la directora del Centro Espacial Kennedy (KSC, por su siglas en inglés), Janet Petro. Lo que sí es exacto, si lo comparamos con el personaje de Costner, es que ella no está sentada calculando órbitas manualmente. Para eso están las mentes brillantes actuales, ella dirige toda la infraestructura.

Si el KSC fuera una ciudad, ella sería la Intendenta. En la película, el "jefe máximo" era un hombre blanco que tenía que aprender a ver el talento de las mujeres negras (Katherine Johnson, Dorothy Vaughan y Mary Jackson). En 2026, la persona que ocupa este despacho es una mujer. Por eso es que Petro es la prueba de que las barreras que el personaje de Costner derribó en la película ya no existen en la estructura de mando.

El sello femenino

Si bien la estrella por su posición en la misión es Cristina Koch, en realidad, es el último eslabón de la solvencia femenina en la misión Artemis II. Petro sería el segundo; Charlie Blackwell-Thompson, el primero; Jennifer Lyons, el tercero y Koch el cuarto y último. 

Desde luego hay decenas de personas que trabajaron, pero las cuatro damas marcan una misión distinta a todas las anteriores con tanta mente femenina en sitios críticos del organigrama. Blackwell-Thompson, es la Directora de Lanzamiento, estará en la sala de control con los auriculares puestos, siendo la única persona autorizada para dar el okey definitivo. 

Si ella ve algo que no le gusta en los datos, el cohete no se mueve. Es la primera mujer en la historia en tener este cargo para una misión lunar. La dueña de casa es Petro y bajo su mando está toda la infraestructura: desde la gigantesca plataforma de lanzamiento hasta la seguridad del recinto y la coordinación con empresas privadas. 

Lyons, recientemente nombrada como directora del Programa de Servicios de Lanzamiento, se enfoca mucho en misiones robóticas y comerciales. Tiene una vasta experiencia en el programa Gateway, la futura estación lunar, que es el puente entre lo que pase el 1 de abril y el futuro de la presencia humana en la Luna.

Christina, sin querer, se lleva los flashes porque “sufre” el “efecto astronauta”: ellos son la cara visible de la aventura. Koch se llevará los flashes porque personifica el sueño de millones. 

Después de más de 50 años de fotos de hombres en traje espacial blanco sobre fondo negro, ver a una mujer en ese entorno será la imagen que dará la vuelta al mundo y quedará en los libros de historia. Es un cambio de paradigma total. Ya no son excepciones; son el estándar de excelencia de la NASA moderna, incluso del espacio exterior moderno que ya no es un club exclusivo, en varios aspectos, en este caso la exclusividad totalmente borrada entre hombres y mujeres.