El triunfo de Atlético Tucumán en Caseros dejó sensaciones encontradas. Hubo alivio por la clasificación, cuestionamientos por el rendimiento y también una escena que no pasó desapercibida y que terminó marcando el cierre de la noche.
Después del 2 a 1 sobre Sportivo Barracas, ya en la zona de vestuarios del estadio “Ciudad de Caseros”, se viralizó un video en el que Julio César Falcioni protagoniza un gesto poco habitual. El entrenador se detuvo a saludar uno por uno a los jugadores del rival luego de la clasificación.
Sin estridencias ni formalidades, el “Emperador” recorrió la fila de futbolistas del conjunto de la Primera C, estrechando manos y dejando un mensaje claro, directo, casi paternal: “Arriba las cabezas, jugaron bien muchachos”, les dijo.
La escena cobra valor en el contexto del partido. Atlético avanzó a los 16avos de final de la Copa Argentina, pero lo hizo con sufrimiento, necesitando un gol agónico de Clever Ferreira para evitar que la historia se definiera desde el punto penal. Del otro lado, Sportivo Barracas (un equipo tres categorías por debajo) compitió con orden, carácter y una entrega que incomodó al “Decano” hasta el final.
En ese marco, el reconocimiento de Falcioni no fue casual. Más allá de la diferencia de jerarquía, el equipo porteño sostuvo el partido, encontró el empate a 10 minutos del cierre y estuvo cerca de llevar la definición a un terreno impensado.
El gesto del DT, entonces, funcionó como una especie de cierre simbólico. El reconocimiento a un rival que, con herramientas más limitadas, logró estar a la altura y exigir al máximo a un equipo de Primera.