La carrera en Hollywood de Milla Jovovich -nacida en Ucrania pero criada en Rusia- se sustentó en títulos de masiva repercusión en tono romántico como “El tren nocturno a Katmandú” y “Regreso a la Laguna Azul”, para luego dar un salto a la ciencia ficción y a la acción con “El quinto elemento” e instalarse como la gran referente del género en la saga de zombies “Resident Evil”, la serie de películas más taquillera de toda la historia basada en videojuegos y en cuya última entrega (y final para ella como protagonista) comparte reparto con su hija, Ever Gabo Anderson -fruto de su matrimonio con el director Paul W. S. Anderson-. Mientras sus profundos ojos claros invadían la pantalla sin descuidar distintos enfoques en sus producciones, desplegó su carrera como modelo de grandes marcas (incluso lanzó su propia marca de indumentaria) y como cantante, que continúa de modo independiente.
Todo indica que Jovovich se siente cómoda en los roles que ocupa como heroína superpoderosa que se enfrenta a cuanto peligro tenga enfrente. Ahora llega a las salas con “Instinto implacable”, en la que compone a Nikki, una militar de élite retirada viuda, cuya tranquilidad se ve destrozada cuando su hija adolescente Chloe es secuestrada por una red de tráfico sexual. Para rescatarla de cualquier forma, se introduce en el peligroso submundo criminal, mientras al mismo tiempo es perseguida por la Policía y el Ejército por hechos de su pasado. En una carrera contrarreloj de sólo 72 horas con dos flancos, debe resolver sobre la marcha las preguntas de qué es lo que pasó. Es inevitable la comparación con “Búsqueda implacable” en su planteo y también en su desarrollo violento, con tendales de cadáveres mientras la eficiente combatiente trata de encontrar a la joven raptada. Las escenas de lucha y persecución de la protagonista se entrecalan con su sentimiento de culpa por la mala relación con su hija y con el duelo que aún atraviesa por la muerte de su esposo.
“Nüremberg”, la pulseada intelectual entre un criminal y un psiquiatraLa película es dirigida por Adrian Grunberg (con antecedentes como “Traigan al Gringo” y “Rambo 5: la última sangre”), con Matthew Modine, D. B. Sweeney, Don Harvey, Gabriel Sloyer, Michael Stahl-David y Brooklyn Sudano en el elenco, a partir de un guión escrito por Bong-Seob Mun y en una coproducción entre Estados Unidos y Corea del Sur, para sumar al mercado asiático en la taquilla y con la expectativa de que el filme tenga secuelas.