Los consumidores fueron los que hicieron un mundo nuevo sobre los tags o localizadores. Concebidos casi en su totalidad para encontrar el celular si era extraviado o robado, los dispositivos que lucen y tienen el tamaño de un llavero, terminaron con misiones increíbles.
Tanto que los fabricantes deberían pensar en reescribir los manuales de uso. Más cuando se trata de Argentina y los particulares ingenios en modo “lo atamos con alambre”. Aunque se llamen "localizadores", hoy en día la gente los usa como una especie de "seguro de vida" en muchas situaciones.
Hay reportes sobre el uso de tags en reuniones masivas. En el Lollapalooza o en la costa atlántica cuando las playas están colmadas, más de un padre o madre no llegó a infartarse porque fueron con su hijo que tenía un localizador o tag. Si el nene se soltaba de la mano y se metía entre la gente, el tag, que no es un GPS de precisión quirúrgica en tiempo real, fue lo suficientemente efectivo para no poner a funcionar los protocolos de búsqueda porque resultaron tan útiles que en poco tiempo se ubicó al niño.
Funcionamiento
Lo más positivo es que el celular vibrará apenas el tag se aleja más de 30 metros, casi que es imposible que el nene se pierda de vista del todo. Aunque el éxito depende mucho de la fortuna, también hay reportes virales de personas en Buenos Aires que recuperaron motos o mochilas robadas porque el ladrón no se dio cuenta de que había un tag escondido. La policía en algunos casos ha actuado usando la ubicación que el dueño les mostraba en el mapa del celular.
Los nuevos modelos de Xiaomi y Samsung usan una tecnología llamada UWB (Banda Ultra Ancha). Esa capacidad, permite que a menos de 10 metros, el celular muestre la flecha exacta tipo "brújula" que indica, por ejemplo, "está a 2 metros a tu derecha". Una funcionalidad ideal para cuando una mascota está escondida bajo un arbusto o el celular cayó entre los almohadones del sillón.
El proceso del “seguro de vida”
El primer paso, lógicamente, es comprar el tag. Hay que vincularlo al sacarlo de la caja, simplemente, acercándolo al celular. Si el sistema operativo es Android, usas la red "Find My Device" (Encontrar mi dispositivo) de Google. Si tenés iPhone, usás la app "Buscar" (Find My) de Apple.
Se lo engancha a las llaves, al collar del perro, lo tirás dentro de la valija o se lo pone a un niño y solo abrís la aplicación cuando no encontrás lo que buscás. En países como Argentina es exitoso porque hay millones de celulares Android y iPhones circulando.
En una ciudad como Buenos Aires, Córdoba o Rosario, es casi imposible que el tag esté a más de 50 metros de un celular ajeno por más de 5 minutos. Básicamente, se usa a toda la población como red de rastreo gratuita.
Sí o sí, que es muy probable, se depende de que alguien esté cerca del objeto al que se le colocó el localizador con el bluetooth o el GPS prendido. Esa probabilidad en 2026 es casi del 100% en cualquier zona urbana de Argentina porque el bluetooth ya no se apaga. Casi todo el mundo lo tiene prendido las 24 horas ya sea para que funcione el reloj inteligente, escucha música con auriculares inalámbricos o usan el manos libres del auto.
Tampoco hace falta que una persona se quede parada al lado del objeto. Con que alguien pase caminando a 20 o 30 metros de distancia o pase en un auto despacio por la calle, el celular de esa persona detecta el "pin" del tag en un milisegundo y envía la ubicación.
El "peor escenario posible" es perder tanto el celular y el tag. Pero no hay que desesperarse porque justamente para eso existe la nube. El usuario debe registrarse con mail y clave en la web del fabricante para acceder al mapa en el que aparecerá la ubicación de todos los dispositivos: celular, tablet y también tag. Si perdés el celular y el tag al mismo tiempo, por ejemplo la mochila entera en un taxi tenés un soporte web que es tu salvavidas.
Antes de los tags, la única forma de encontrar un celular perdido era rezar para que tuviera batería y señal de red. Actualmente, gracias a que el Bluetooth de los localizadores y celulares "hablan" entre ellos aunque no tengan internet, las chances de recuperarlos subieron muchísimo.