El conflicto en Medio Oriente sumó un nuevo capítulo crítico tras el ataque al yacimiento de gas South Pars, en Golfo Pérsico, considerado el más grande del mundo. La ofensiva, atribuida a Israel según reportes regionales, llevó a Irán a advertir que responderá con ataques contra infraestructura energética en todo el Golfo.
El yacimiento South Pars —compartido con Qatar— sufrió daños en tanques de gas y partes de una refinería, aunque autoridades iraníes aseguraron que el incendio fue controlado y que el personal fue evacuado sin víctimas confirmadas.
Escalada energética global y suba del petróleo
El impacto fue inmediato en los mercados: el crudo Brent subió cerca de un 5%, superando los 108 dólares por barril, en medio del temor a una interrupción prolongada del suministro energético global.
La región concentra una porción clave de la producción mundial, y la situación se agrava tras la decisión de Irán de cerrar el estratégico Estrecho de Ormuz, por donde circula aproximadamente el 20% del petróleo y gas natural licuado del mundo.
Analistas advierten que un daño sostenido a la infraestructura podría generar consecuencias duraderas en la economía global.
Amenazas directas a Arabia Saudita, Emiratos y Qatar
En respuesta, Teherán declaró como “objetivos legítimos” varias instalaciones energéticas clave en la región, incluyendo infraestructuras en:
Arabia Saudita
Emiratos Árabes Unidos
Qatar
Entre los blancos mencionados figuran complejos petroquímicos, refinerías y campos de gas estratégicos, lo que eleva el riesgo de una guerra energética regional.
Ataques cruzados y expansión del conflicto
En paralelo, Israel intensificó sus operaciones en Líbano, con bombardeos sobre Beirut que destruyeron edificios residenciales en una de las ofensivas más fuertes en décadas.
Además, el gobierno israelí confirmó la muerte de altos funcionarios iraníes, entre ellos el ministro de inteligencia Esmail Khatib y el jefe de seguridad Ali Larijani, lo que provocó represalias inmediatas.
Irán respondió con misiles contra ciudades israelíes como Tel Aviv, Haifa y Beersheba, además de ataques dirigidos a bases estadounidenses en varios países del Golfo.
Tensión política y presión sobre Washington
La crisis también golpea a la administración de Donald Trump, en medio del aumento del precio de los combustibles en Estados Unidos. El vicepresidente JD Vance anticipó medidas para contener la suba en las próximas horas.
El conflicto, iniciado a fines de febrero, ya dejó miles de muertos en Irán y cientos en Líbano, además de una creciente crisis humanitaria con cientos de miles de desplazados.
Un conflicto con impacto global
La combinación de ataques militares, amenazas a infraestructuras energéticas y bloqueos marítimos configura uno de los escenarios más delicados para el mercado energético en décadas.
Con múltiples actores involucrados y sin señales de desescalada, el riesgo de una interrupción prolongada del suministro global de petróleo y gas crece, mientras el mundo observa con preocupación la evolución de un conflicto que ya trasciende lo regional.