Una investigación de varios meses permitió desarticular una organización narcocriminal que operaba en la ciudad Capital de Santiago del Estero y que se dedicaba a la elaboración, transporte y distribución de cocaína de máxima pureza. El procedimiento, encabezado por la Policía Federal Argentina, concluyó con dos detenidos, múltiples allanamientos y el secuestro de una importante cantidad de droga y elementos vinculados a la actividad ilícita.

La causa se desarrolló bajo la supervisión del juez federal Sebastián Argibay, quien ordenó una serie de medidas tras el avance de tareas de inteligencia que detectaron el funcionamiento de una célula dedicada a abastecer a vendedores minoristas, conocidos como “dealers”.

Una base de operaciones oculta

De acuerdo a fuentes judiciales, los sospechosos contaban con una vivienda precaria emplazada en una zona montuosa cercana a la Ruta Nacional 64. Ese lugar funcionaba como centro de acopio y procesamiento, donde la droga era manipulada, estirada con sustancias químicas y posteriormente compactada en forma de “ladrillos”.

En ese sitio, los investigadores hallaron restos de una prensa hidráulica y moldes metálicos utilizados para dar forma a los paquetes. Uno de los detalles más llamativos fue que los bloques presentaban un sello con la figura de un delfín, una marca que —según indicaron fuentes cercanas a la pesquisa— suele asociarse en el mercado ilegal a cocaína de alta calidad, lo que incrementa su valor.

El operativo y las detenciones

El procedimiento clave se llevó a cabo durante la mañana, alrededor de las 8.30, cuando efectivos federales montaron un control sobre la ruta, a la altura de la localidad de San Lorenzo. Allí interceptaron a uno de los principales investigados, quien se desplazaba en motocicleta.

Al requisar sus pertenencias, los agentes encontraron en una mochila más de un kilogramo de clorhidrato de cocaína distribuido en bloques compactos, lo que evidenció la magnitud de la operatoria.

Tras la detención, una segunda comisión avanzó sobre la vivienda utilizada como “cocina” narco. En ese lugar fue detenido otro hombre, señalado como cuidador del inmueble y pieza clave dentro de la organización.

Secuestros y pruebas

Durante los allanamientos, los efectivos secuestraron más de 1,4 kilos de cocaína en distintos formatos; pasta base y precursores químicos; elementos de corte y fraccionamiento; partes de una prensa hidráulica; dinero en efectivo; teléfonos celulares y otros dispositivos electrónicos; y documentación de interés para la causa.

Además, se concretó un tercer procedimiento en una vivienda del barrio Sarmiento, donde residía uno de los acusados, en la que se incautaron elementos que refuerzan la hipótesis investigativa.

Cómo operaba la organización

Según reconstruyeron los investigadores, la banda adquiría pasta base y sustancias químicas, con las que elaboraba cocaína de alta pureza. Luego la compactaban en ladrillos utilizando moldes específicos y la distribuían a distintos puntos de venta en la ciudad.

El sello del delfín, que aparecía en los paquetes, no solo funcionaba como una marca distintiva sino también como un indicador de calidad dentro del circuito ilegal, lo que permitía comercializar la sustancia a precios más elevados.

Próximos pasos judiciales

Según informó El  Liberal, los dos detenidos permanecen incomunicados y serán indagados en las próximas horas por el magistrado interviniente. En paralelo, peritos especializados analizarán los dispositivos electrónicos secuestrados con el objetivo de identificar a otros posibles integrantes de la red, así como a proveedores y compradores.

Las autoridades no descartan nuevas detenciones a medida que avance la investigación, que busca desarticular por completo la estructura narcocriminal.