Boca volvió a tropezar en un partido que tenía todos los ingredientes para medir su presente. El empate contra Unión por 1-1 dejó la sensación de una oportunidad perdida para acercarse a los puestos de arriba y, sobre todo, para confirmar una recuperación que todavía parece incompleta. Con este resultado, el equipo quedó con 14 puntos y cayó al sexto lugar, a ocho unidades de Vélez, que marca el ritmo en el torneo.

El partido fue, como se esperaba, uno de los más exigentes para Boca en las últimas fechas. Unión atraviesa un gran presente y lo volvió a demostrar. El “Tatengue” jugó con personalidad, intensidad y ambición, características que explican por qué terminó la jornada en el segundo puesto con 16 unidades.

Desde el inicio se vio un encuentro abierto, de ida y vuelta, con ambos equipos buscando el arco rival. Boca intentó imponer su jerarquía individual, mientras que Unión apostó por un funcionamiento colectivo más aceitado. En ese contexto, las situaciones aparecieron para ambos lados y el partido se mantuvo siempre en un equilibrio frágil.

El primer golpe llegó desde el lado visitante. Julián Palacios apareció con un remate desde la medialuna del área que se clavó junto al poste izquierdo de Agustín Marchesín. Fue el cierre de una muy buena jugada colectiva de Unión, que mostró paciencia para elaborar y precisión para definir.

Ese gol obligó a Boca a reaccionar. Y el equipo lo hizo empujado más por su carácter que por su claridad. La respuesta llegó en una jugada tan caótica como espectacular: Adam Bareiro intentó una chilena inesperada, la pelota pegó en el poste y el rebote quedó servido para Miguel Merentiel, que no dudó y definió con un derechazo potente para marcar el empate.

La jugada tuvo su momento de suspenso. El VAR revisó un posible agarrón de Lautaro Blanco en el inicio de la acción, pero finalmente el gol fue convalidado. Para Merentiel fue su cuarto tanto en el campeonato, una cifra que confirma su importancia dentro del ataque de Boca. Y también le finalizó una racha de imbatibilidad de 482 minutos a Matías Mansilla, arquero de Unión. Más allá de ello, el ex Estudiantes fue la figura del partido luego de realizar una gran atajada en un mano a mano frente a Bareiro.

Sin embargo, el empate no alcanzó para cambiar la sensación final. Boca volvió a mostrar un equipo irregular, capaz de reaccionar pero sin la continuidad necesaria para dominar el partido.

Unión, en cambio, reafirmó su gran momento y dejó en claro que su posición en la tabla no es casualidad. Boca, mientras tanto, sigue buscando esa versión que le permita sostener protagonismo en el torneo.

Porque en campeonatos tan competitivos, cada punto que se deja en el camino pesa. Y Boca volvió a dejar escapar uno que podría haber cambiado su panorama.