Hace unas semanas, un hombre de 33 años, porteño pero radicado en las sierras de Córdoba, se hizo viral al compartir e impulsar un reto: 90 días sin eyacular. En sus redes explicó el motivo: “Si el semen tiene el poder de crear vida, imaginate si dejás eso adentro tuyo. En el yoga le dicen Kundalini, la ciencia lo llama elevar el líquido cefalorraquídeo”.
Confesó que tuvo muchas adicciones: “Pero hoy elijo renunciar a placeres instantáneos para conectarme con algo trascendental. Me levanto a las seis de la mañana sin alarma y tengo energía de sobra”.
Además, reveló que esto no lo llevó a renunciar al placer ni a la intimidad con su esposa: “Hacemos el amor y sentimos mucha más conexión emocional. (…) Al no eyacular, el hombre no pierde su energía. La retención me permite tener sexo más veces, por más tiempo y que mi mujer quede más contenta”.
No Nut November
Más allá de las evidentes referencias a la práctica milenaria del sexo tántrico, la propuesta del “coach de propósito” de Traslasierra no es nueva. Una movida similar se originó en Twitter y otras redes sociales en el año 2011, bajo la consigna #NoNutNovember. Según la definición de Urban Dictionary: “Es cuando, durante todo el mes de noviembre, los hombres intentan no masturbarse porque otros hombres tampoco lo hacen. Es un desafío para demostrar la verdadera masculinidad”.
La palabra “nut” (nuez, en inglés) alude a los testículos, y proviene de la expresión popular “bust a nut” (“romper la nuez”), que remite a la acción de “liberarlos”. Es decir, de eyacular.
Aunque en un principio el #NNN pretendía ser algo satírico, algunos partidarios empezaron a postular los beneficios de abstenerse y de sostener el autocontrol, afirmando que no hacerlo equivaldría a una suerte de “suicidio energético”, a una pérdida de fuerza vital. Otros simplemente se lo tomaron como una prueba de empoderamiento, de práctica para la voluntad y la disciplina, trasladable luego a otras áreas de la vida (E.J. Dickson, la genial redactora de la revista Rolling Stone, sugirió que la extrema derecha se había apropiado de este movimiento).
Lo cierto es que no está probado que existan beneficios médicos para que los hombres o las mujeres se abstengan de masturbarse durante un período prolongado. De hecho, distintos estudios sugieren más bien lo contrario: por ejemplo, que la frecuencia de la eyaculación estaría relacionada con un menor riesgo de sufrir cáncer de próstata.
La apuesta
Este tema aparece en “El concurso”, un desopilante episodio de “Seinfeld”, la inolvidable serie de los 90. Fue escrito por Larry David y ocupó el primer puesto en la lista de los “100 mejores episodios de todos los tiempos” de la TV Guide.
Jerry, George, Elaine y Kramer organizan una apuesta para ver quién de ellos puede pasar más tiempo sin masturbarse, luego de que George jurara no volver hacerlo (a raíz de que su madre lo sorprendiera en pleno acto). Determinan que Elaine, por ser mujer, les lleva una ventaja, así que debe apostar más dinero.
Los personajes se verán tentados por una serie de situaciones (como ser la visión de una mujer desnuda en el edificio de enfrente o el improbable encuentro con John-John Kennedy en el gimnasio). Kramer, por supuesto, será el primero en rendirse.
La palabra “masturbación” nunca se pronuncia; es reemplazada por una cantidad de eufemismos. Y de allí quedó la icónica frase “master of your domain” (“amo de tu dominio”), en referencia a alguien que ha resistido este impulso.