China impulsa la adopción masiva de Inteligencia Artificial (IA) como estrategia central de su agenda económica para los próximos cinco años. La expectativa es que la tecnología compense el envejecimiento de su fuerza laboral y revierta la desaceleración de largo plazo.
La apuesta se presentó en la apertura de la sesión anual del Congreso Nacional del Pueblo, donde el gobierno delineó planes para aprovechar el "efecto creador de empleo" de la IA. Sin embargo, los chinos son muy cuidadosos.
A principios de año un tribunal de Beijing estableció un precedente laboral relevante al declarar ilegal el despido de trabajadores con el único propósito de reemplazarlos por sistemas de IA. La Inteligencia Artificial tiene puesto el traje de una heroína con reglas de conducta orientada a ayudar a que el país sea una superpotencia, no puede dejar a la gente en la calle sin red de seguridad. En síntesis, tiene que alinearse con los valores del sistema.
Nuevos trabajadores
Según los datos que manejan los chinos en 2026 habrá 12,7 millones de egresados universitarios que se incorporarán al mercado. La ministra de Recursos Humanos, Wang Xiaoping, precisó que el país trabaja para "aprovechar activamente" la Inteligencia Artificial en la generación de puestos de trabajo y en la ampliación de oportunidades laborales. Lo que no significa que sea sustituta de un humano que es lo que vino a establecer el fallo como precedente.
El caso involucró a un empleado cuyo contrato fue rescindido bajo el argumento de que sus tareas ahora las realizaba un sistema de IA. El despido estaba basado en el "cambio importante en las circunstancias objetivas", una figura legal que permite despidos en China cuando el puesto deja de existir por causas externas. ¿En qué se basó el tribunal para tomar la decisión? El despido fue considerado ilegal porque implementar IA es una elección empresarial interna y comercial, no un evento externo inevitable que haga imposible mantener el puesto.
Según la ley laboral china, antes de despedir a alguien por cambios tecnológicos, la empresa tiene la obligación de intentar reentrenar o reubicar al trabajador en otra posición. En este caso, la empresa no lo hizo. Los empleadores fueron obligados a pagar una indemnización mucho más alta de lo normal.
La IA puede hacer que la empresa gane más, pero no a costa de crear un ejército de desempleados. El "heroísmo" de la IA termina donde empieza el riesgo de descontento popular. En el plano educativo, las universidades chinas ya reformulan sus planes de estudio. La casa de estudios ShanghaiTech lanzó "micro-especializaciones" con pensamiento crítico y creatividad. "Debemos entrenarlos para hacer preguntas. Si tu pensamiento no es agudo, no vas a ganarle a los robots", sintetizó su el rector de la casa de estudios, Yin Jie.
El factor humano sigue teniendo prioridad legal. No se puede usar el "progreso técnico" como un atajo para recortar nóminas ignorando los derechos básicos de los empleados. Es un precedente que seguramente se empezará a citar en otros países que están debatiendo leyes similares para proteger el empleo ante la automatización.