Diego Diellos llegó a San Martín en un momento de recambio. Con un plantel nuevo, un cuerpo técnico nuevo y un equipo que todavía busca soltarse en el torneo, al delantero le tocó empezar sumando minutos desde el banco, mientras intenta meterse en la idea de Andrés Yllana y ganarse un lugar en una posición siempre sensible. “Uno respeta el lugar que ocupa”, explicó el centrodelantero misionero, que, lejos de mostrar ansiedad, eligió correrse hacia un lugar más paciente. “Uno está trabajando para estar de la mejor forma y estar preparado cada vez que el técnico te necesite, sea jugando de titular o entrando desde el banco”, sostuvo Diellos con convicción.

Más allá de su presente dentro de la cancha, en sus primeras semanas en Tucumán hubo algo que lo sorprendió especialmente. No fue el marco de La Ciudadela ni la dimensión del club, porque eso ya lo conocía de sus visitas anteriores como rival. Lo que realmente le llamó la atención fue el recibimiento. “Me sorprendió la provincia para bien”, contó Diellos en diálogo con LA GACETA. Y cuando profundizó sobre esa sensación, fue todavía más específico. “La gente me ha recibido demasiado bien, no solo a mí, sino a mi familia”, remarcó.

En ese punto, el delantero valoró especialmente que el trato no se limitara a su figura sino que también alcanzara a su entorno más cercano. “Después de que te traten de la manera en que nos trataron, no solo a mí sino a mi familia, me sorprendió bastante”, relató.

Seguro de su decisión

La decisión de llegar a San Martín no fue casual. Diellos conocía de antemano el peso del club dentro de la categoría y lo que implica jugar con esa presión. Claro, ya lo había vivido desde el otro lado.

“Uno siempre ha venido a jugar en contra de San Martín y lo que te sorprende es eso: el club, lo grande que es”, explicó Diellos.

En esa línea, también remarcó que encuentra en la institución rasgos propios de una estructura de Primera. “Las instalaciones, la gente... el club tiene todo para estar en Primera”, señaló el delantero, que sobre esa base, también acomodó el objetivo con el que desembarcó en la provincia.

“Espero estar a la altura del club y que vuelva a Primera, que es el lugar donde se merece estar”, expresó.

Ese deseo colectivo convive con su situación individual. En este comienzo, el nacido en San Vicente corre desde atrás en la consideración ofensiva y pelea el puesto con Facundo Pons, el “9” que arrancó el torneo como titular. Sin embargo, Diellos eligió hablar de esa competencia desde un lugar de compañerismo.

“Con ‘Facu’ tenemos una muy buena relación”, afirmó. Luego amplió la idea para mostrar cómo se vive esa interna puertas adentro. “Nos estamos apoyando día a día, trabajando, exigiéndonos al 100%. No solo con ‘Facu’, sino que somos varios delanteros, así que siempre aconsejándonos y de buena manera”, detalló.

De Misiones a Buenos Aires

Detrás de este presente hay una historia que empezó bastante lejos de Tucumán. Diellos nació en San Vicente, Misiones, y se fue muy chico a Buenos Aires para perseguir el sueño de ser futbolista. Aquella mudanza no fue un paso menor, sino una decisión familiar fuerte, cargada de esfuerzo e incertidumbre.

“Me fui a los 12 años a Buenos Aires con mi mamá y mi hermano”, recordó. La imagen de ese cambio todavía aparece nítida en su memoria. “Nos íbamos de un pueblo ‘chiquito’ a Buenos Aires, que era un cambio totalmente diferente”, contó.

Los primeros años, según relató, estuvieron atravesados por sacrificios cotidianos que con el tiempo adquirieron otro valor. “La pasamos por todas”, resumió en un momento de la charla.

Después, cuando le tocó explicar esa frase, apeló a escenas concretas. “Ir a entrenar caminando, tomarse un tren... nosotros vivíamos en Ezpeleta. Teníamos que caminar hasta la estación, tomarnos el tren, bajar en Quilmes y después caminar hasta el predio”, recordó.

En ese tramo de su historia aparece una de las claves de su recorrido: el respaldo de su familia. “Son esfuerzos que mi familia hizo cuando yo era muy chico”, señaló. Por eso, cuando piensa en agradecimientos, vuelve siempre al mismo punto. “Les agradezco a ellos, al esfuerzo, a todo, cumplimos un sueño”, dijo al recordar lo que sintió cuando llegó el debut en Primera con la camiseta del “Cervecero”.

Una extensa carrera

Antes de transformarse en un delantero de recorrido en el ascenso, Diellos tuvo en Quilmes el primer punto fuerte de su carrera. Después de una prueba que no prosperó en El Porvenir por una cuestión administrativa, encontró en el “Cervecero” el lugar donde pudo afirmarse.

Allí hizo inferiores, reserva y dio el salto a Primera. Más tarde comenzó un recorrido extenso que lo llevó por distintos clubes y contextos.

Su carrera incluye pasos por Sarmiento de Junín, Sportivo Belgrano, Central Córdoba de Santiago del Estero, Almagro, Agropecuario, Güemes, Deportivo Madryn, San Telmo, Ferro y ahora San Martín. También jugó en Cafetaleros de México, Rangers de Talca, en Chile, y Nacional Potosí, en Bolivia.

“La Primera Nacional creo que está dos o tres escalones arriba, no solo de la Primera de Bolivia, sino de la segunda en Chile y de la segunda de México”, aseguró Diellos, que admitió que esa diferencia lo sorprendió, sobre todo en su paso por el fútbol mexicano. Aun así, aclaró que nunca lo sintió como un paso hacia atrás. “Retroceso no, sino experiencia que uno va adquiriendo al jugar en el exterior”, explicó.

En ese recorrido, además, destacó especialmente lo vivido en Nacional Potosí. “A mí el año pasado me ha tocado jugar en Copa Sudamericana. Eso es un orgullo”, recordó.

Toda esa trayectoria ayuda a entender el modo en que hoy se para frente a la competencia y a la presión del puesto. Diellos no se muestra apurado por la falta de gol ni por la necesidad de tener una respuesta inmediata.

“No hay que volverse loco”, afirmó al hablar de la exigencia que suele caer sobre el “9”. En esa reflexión también incluyó una mirada más amplia sobre el rol del delantero y sobre lo que muchas veces no se ve desde afuera.

“El que entiende un poco el fútbol no ve solamente el gol, ve todas las cosas buenas que hace el ‘9’”, sostuvo. Y enseguida dejó en claro cuál es su prioridad. “No importa quién haga el gol, sino que el equipo sume de a tres”, remarcó sobre los objetivos que tiene en San Martín.

Paciencia y un objetivo

Con 32 años, Diellos parece haber entrado en una etapa de su carrera en la que la experiencia pesa tanto como la ambición.

Habla desde un lugar sereno, pero no conformista. “Nos queda mucho por mejorar. Mi sueño sería poder ascender y dejar al club en Primera”, aseguró. Ahí, entre paciencia, recorrido y convicción, Diellos empieza a construir su historia con la camiseta rojiblanca.