“Cada año es una incertidumbre”. Con esa frase, repetida casi como un mantra entre las familias, los padres de alumnos de la escuela Fray Pedro Zavaleta describen una situación que comenzó hace cuatro años y se repite en este inicio de ciclo lectivo. En 2022 el edificio original, ubicado en Virgen de la Merced 459 de la capital fue cerrado por riesgo de derrumbe y sigue de esa manera.

Desde entonces, la comunidad educativa funciona dividida y sin una sede propia. La primaria se trasladó a la escuela Bartolomé Mitre, mientras que el nivel secundario hoy funciona de manera provisoria en el Seminario Menor, después de haber pasado también por otros espacios.

“En principio todo fue entendible, porque había peligro para los chicos. Pero ya pasaron más de cuatro años”, explicó Salomé Cortés, madre de un alumno de primaria.

“Hoy la escuela está funcionando en dos lugares diferentes. Lo que nosotros pedimos es un edificio donde la escuela pueda funcionar junta, tanto primaria como secundaria”, agregó.

Espacios improvisados

Aunque las clases dieron inicio al ciclo 2026, las familias aseguran que las condiciones actuales están lejos de ser las adecuadas. “Segundo y tercer grado comparten aula. Las maestras tienen que turnarse para hablar y tratar de unificar los contenidos”, contó Cortés.

También mencionó que primer grado funciona en un espacio que antes era una sala de maestros, muy reducido y sin ventilación natural.

“Es un lugar muy chico, con pupitres dobles. La seño entra y prácticamente no hay más espacio. No tiene ventanas ni luz del día”, describió.

Otros cursos fueron adaptados en espacios que originalmente tenían otra función. “Arriba funciona el segundo ciclo, cuarto, quinto y sexto. Ahí adecuaron lo que era una sala de computación y una biblioteca para que puedan funcionar los grados”, relató.

EN ESPERA. Alumnos de primaria y secundaria se encuentran distribuidos en distintas instituciones de la Capital. LA GACETA/ Foto María Silvia Granara

Para los padres, el problema no es sólo la falta de edificio, sino también la incertidumbre permanente sobre el futuro de la institución: “Cada año esperamos saber qué va a pasar con la inscripción y con el lugar donde van a estudiar los chicos. Hoy no hay ninguna solución a futuro”.

Entre traslados

La situación del nivel secundario es también inestable. “Primero lo mandaron al Seminario cuando salimos del edificio original. Después pagaron dos años de alquiler en el colegio Belgrano”, contó Maira Carrizo, madre de un alumno de secundaria.

Cuando terminó ese contrato, los estudiantes volvieron al Seminario Menor. “Ahora les dieron plazo hasta el 15 de marzo para desalojar”, explicó.

"Estos traslados sucesivos fueron decisiones transitorias que tuvieron por objetivo garantizar la continuidad escolar de los alumnos, hasta poder asignarle al establecimiento educativo una ubicación definitiva", indicaron al respecto fuentes de la cartera sanitaria.

Según relató, en distintos momentos también se plantearon otros traslados, incluso a establecimientos alejados del centro. “Nos querían mandar a otra escuela (Isabel Católica), pero queda muy lejos. Nosotros elegimos esta escuela porque es en el centro y porque tiene una educación muy buena”, sostuvo.

El Ministerio de Educación brindó la posibilidad de un transporte para que los alumnos salgan desde Plaza Urquiza todos los días, pero los papás aún continuaban evaluando la propuesta.

Comunidad que se achica

La incertidumbre también impactó en la matrícula. La escuela siempre tuvo cursos relativamente pequeños (entre 17 y 21 alumnos por aula), pero la cantidad de estudiantes fue disminuyendo con los años.

“Muchos padres terminan cambiando a sus hijos de escuela porque no saben qué va a pasar el año siguiente”, explicó Cortés. Pese a ello, las familias destacan la identidad educativa de la institución.

“La Zavaleta es una escuela muy inclusiva. Tenemos muchos chicos con distintas particularidades y los docentes hacen un gran trabajo acompañándolos”, señaló y añadió que el tamaño reducido de los cursos permite una atención más personalizada.

“Los maestros conocen a los chicos, conocen a los padres. Es como una familia”, agregó Carrizo.

Reclamos que se repiten

La situación de la escuela ya había sido planteada públicamente en 2023, cuando el entonces legislador José María Canelada presentó notas relacionadas con la situación edilicia de distintos establecimientos educativos.

Entre ellas se encontraba el caso de la escuela Zavaleta, que ya entonces funcionaba sin edificio propio. “Cuando uno mira el recorrido de estos años ve una sucesión de promesas incumplidas, traslados provisorios y decisiones improvisadas que generan una enorme incertidumbre para las familias”, afirmó.

El dirigente recordó además que en ese momento ya se habían denunciado situaciones como dos grados funcionando al mismo tiempo en una misma aula. “Las maestras tenían que turnarse para hablar. Esa situación, sencillamente, es indigna”, sostuvo.

En 2024, según contó, mantuvieron una reunión con la ministra de Educación Susana Montaldo, donde se mencionó la posibilidad de trasladar la escuela a un edificio ubicado en San Martín al 1000, relativamente cercano a su sede original. No obstante, hasta ahora esa alternativa no se concretó.

“Hoy nuevamente aparecen versiones de nuevos traslados y soluciones transitorias. La comunidad necesita una solución seria y definitiva”, señaló.

En los últimos días, la legisladora Silvia Elías de Pérez también presentó un pedido de informes al Ministerio de Educación para conocer la situación de distintos establecimientos y al respecto indicó: “Cuando tenés dos escuelas funcionando en un lugar donde ya funcionaba una, es una falta de respeto con los chicos”.

Según afirmó, el problema no se limita a un solo establecimiento por lo que pedirán una interpelación a Montaldo.

Entre los casos mencionados también aparece la Escuela Nº 346 Ángel Custodio Bustos, en la localidad de La Iguana (Graneros), sobre la cual solicitó información ante versiones de un posible cierre o traslado.

El estado de las escuelas

En medio de los reclamos, el Gobierno provincial brindó información oficial en la que sostiene que se realizan tareas de mantenimiento y obras en distintos puntos de Tucumán.

CIERRE. La escuela está en peligro de derrumbe desde 2022. LA GACETA/ Foto de María Silvia Granara.

Según los datos brindados, durante el inicio de este año se ejecutaron trabajos de infraestructura y mantenimiento en escuelas de capital e interior.

Entre las intervenciones se destacan:

· Mejoras en accesos viales a establecimientos ubicados en Burruyacú, Leales, Tafí del Valle, El Mollar, Amaicha del Valle, Colalao del Valle, Taco Ralo, Alderetes, Tafí Viejo, Monteros y Aguilares, entre otras localidades.

· Construcción de módulos y núcleos sanitarios en localidades como El Mollar, Juan Bautista Alberdi y Amaicha del Valle.

· Arreglos sanitarios en Tala Pampa y obras de emergencia en Los Pocitos (Tafí Viejo).

· Trabajos estructurales, como torres tanque en Monteros y Aguilares, cambio de cubiertas en escuelas de Capital y Leales, construcción de aulas y salones de usos múltiples en Yerba Buena y Los Sosa (Monteros), y un playón deportivo en la capital.

· Tareas de mantenimiento, que incluyen pintura, colocación de cielorrasos y reparaciones eléctricas en distintas instituciones.

Además, se detallaron trabajos de limpieza, desmalezamiento y fumigación en numerosos establecimientos de la capital, entre ellos las escuelas Juan Luis Nougués, Belgrano, Nicolás Avellaneda, Mutual Policial y Marco Avellaneda.

Semanas atrás, la ministra Montaldo supervisó algunas de estas tareas y señaló que los trabajos empezaron en enero, aunque las persistentes lluvias sí complicaron algunas de las tareas. Incluso, durante el fin de semana, las precipitaciones volvieron a complicar caminos e instalaciones. Los equipos de Infraestructura del Ministerio de Educación y Construcciones Escolares fueron quienes realizaron los trabajos de aprestamiento.

“Necesitamos certezas”

Para las familias de la escuela Zavaleta, sin embargo, la situación sigue siendo la misma que hace años.“ Reuniones hubo muchas, expedientes también. Pero las promesas no se cumplieron”, dijo Cortés.

Y finalmente, remarcó:“ Lo único que pedimos es que nos digan la verdad y que nos den certezas. Queremos un edificio donde la escuela pueda funcionar completa, como siempre fue”.