TERROR

LA MASACRE DE KRUGUER

LUCIANO LAMBERTI

(Random House - Buenos Aires)

Si en algún momento del siglo XX el cine buscó en la literatura los recursos para construir su propio lenguaje, en lo que vamos del siglo XXI pareciera que esa relación se ha invertido, dando nacimiento a una enorme cantidad de libros que se leen como si fueran un buen guion para una película o una serie.

Esta inspiración audiovisual se adivina en muchas novelas de los últimos tiempos, y es lógico que eso suceda: gran parte de los escritores contemporáneos han crecido consumiendo cine y televisión, además de formar parte de las audiencias actuales que navegan por las plataformas. La influencia, sin embargo, no determina la calidad del libro: los hay soporíferos y están los que se disfrutan. Entre estos últimos coloco a La Masacre de Kruguer, novela que trae a la memoria múltiples referencias, algunas relacionadas al cine y a las series (allí hay algo del mundo de “Fargo”, de “El Resplandor” y de “Twin Peaks), y otras a la genealogía literaria del autor (apostaría que reconocería como inspiración a Stephen King y a Lovecraft).

Más allá de estos nombres, la novela es un artefacto independiente que narra una historia atrapante y dentro de un marco formal poco frecuente, lo que hace ver a Kruguer como un sucedáneo nevado y horroroso del Coronel Vallejos de Manuel Puig en Boquitas Pintadas. Pero lo que en este pueblo bonaerense resultaba un reflejo deformado y telúrico, en el libro de Lamberti exhibe aquellas influencias lejanas en lo geográfico: el pueblo remite más a un condado que a una localidad, y los policías son, en verdad, detectives al estilo Hollywood. Esa escenografía, empero, es perfecta para el registro del autor, para el carácter de sus personajes y para narrar los hechos que ocurrirán a medida que la trama avanza; trama que contiene la tensión y desmigaja el misterio poco a poco, como indicios del camino a seguir hasta arribar al final.

La Masacre de Kruguer se disfruta desde el comienzo y no chirría en sus articulaciones, exhibiendo un terror de varios aspectos (explícito, simbólico, sugerido) y volviendo ominoso un paisaje idílico, lo que no es sencillo de lograr. Lamberti ha demostrado, una vez más, que el horror es el color de sus historias. Y, esta vez, ese color es el blanco... el blanco de la nieve y de la esclerótica de un ojo que no se ha cerrado luego de la muerte.

© LA GACETA

Martín Mazzucco Cánepa

Perfil

Luciano Lamberti nació en San Francisco, Córdoba, en 1978. Es licenciado en Letras, guionista y tallerista. Ha publicado, entre otros, el libro de cuentos El loro que podía adivinar el futuro (elegido el libro de cuentos del año por la revista Ñ) y las novelas La masacre de Kruguer (finalista del Premio Filba-Medifé) y Los abetos. Ganó el premio Clarín de novela 2023 con Para hechizar el cazador.