El conflicto en Medio Oriente atraviesa una nueva escalada tras los ataques entre Irán, Israel y otros países del Golfo. En medio de la tensión regional, millones de niños y jóvenes crecen entre bombardeos, evacuaciones y crisis humanitaria.
La tensión viene aumentando desde 2024, cuando Irán lanzó más de 300 misiles y drones contra Israel en la primera ofensiva directa entre ambos países. La mayoría fue interceptada por los sistemas de defensa israelíes y por una coalición internacional.
Desde entonces, el conflicto se extendió a distintos frentes. En 2025 Israel atacó instalaciones militares y nucleares iraníes, mientras que grupos aliados de Teherán, como Hezbollah, intensificaron los enfrentamientos.
En 2026 la situación volvió a escalar: tras nuevas operaciones militares de Estados Unidos e Israel contra Irán, el país respondió con oleadas de misiles y drones dirigidas contra Israel y varios países del Golfo, con ataques que alcanzaron objetivos en Qatar y Emiratos Árabes Unidos.
Crisis y protestas en Irán
La crisis también atraviesa a los jóvenes iraníes. En febrero de 2026 estudiantes universitarios protagonizaron protestas contra el régimen en campus de Teherán y otras ciudades. Algunos reclamaron el fin de la República Islámica y cuestionaron al líder supremo Ali Khamenei, mientras grupos afines al gobierno respondieron con contramovilizaciones.
Las protestas se producen tras una ola de manifestaciones iniciada a fines de 2025 por la crisis económica, que fue reprimida con miles de muertos según organizaciones de derechos humanos.
Una generación atravesada
En medio de esta escalada, los jóvenes enfrentan gran parte del impacto. En la Franja de Gaza casi la mitad de la población es menor de 18 años.
Más de 64.000 niños y adolescentes murieron o resultaron heridos desde el inicio de la guerra reciente, mientras que al menos 56.000 menores perdieron a uno o ambos padres.
El sistema educativo también quedó devastado: se estima que 658.000 estudiantes llevan años sin educación regular debido a la destrucción de escuelas, los bombardeos y los desplazamientos masivos.
Organismos internacionales advierten que el conflicto podría generar una “generación perdida”, con consecuencias educativas, psicológicas y sociales que podrían durar décadas.
Trauma, hambre y desplazamiento
Las consecuencias para los jóvenes van más allá de las víctimas directas. Informes humanitarios indican que cerca de la mitad de los niños de Gaza presenta síntomas de estrés postraumático, ansiedad o depresión.
Muchas familias viven hoy en campamentos improvisados tras huir de sus hogares. Jóvenes y adolescentes relatan la falta de agua potable, alimentos y medicamentos, además del miedo constante a nuevos bombardeos.
Según informes internacionales, en zonas de guerra un promedio de 78 niños por día fue víctima de asesinatos, secuestros, violencia sexual, mutilaciones, reclutamiento forzado o ataques contra sus escuelas.
El conflicto visto por los propios jóvenes
En medio del conflicto, algunos jóvenes intentaron mostrar su vida cotidiana en redes sociales.
Uno de los casos más conocidos fue el del influencer palestino Medo Halimy, que documentaba la vida en campamentos de desplazados. Murió en 2024 tras un ataque aéreo.
En los últimos días también se viralizó un video que contrasta los deseos de niños de Irán y de Estados Unidos: mientras unos hablan de juguetes o viajes, otros dicen que solo quieren que termine la guerra o volver a ver a sus padres.
Entre bombardeos, protestas y crisis humanitaria, millones de chicos crecen hoy en Medio Oriente en un contexto donde la guerra dejó de ser excepcional y pasó a formar parte de la vida cotidiana.