En la noche en la que más lo necesitaba, Boca Juniors sacó a relucir carácter, fútbol y contundencia. Llegó a La Fortaleza con dudas, cuestionamientos y cuatro partidos sin ganar que habían puesto en jaque la continuidad de Claudio Úbeda. Se fue de Lanús con una goleada que no solo le devolvió el triunfo, sino también la confianza. El 3 a 0 ante el “Granate”, en el encuentro pendiente de la séptima fecha del torneo Apertura, marcó un punto de inflexión en el año del “Xeneize”.

Boca jugó su mejor partido de 2026. Fue sólido en defensa, dinámico en el mediocampo y punzante en ataque. Dominó el ritmo del encuentro desde el inicio y no dejó margen para la reacción de Lanús. La figura colectiva se impuso por encima de cualquier individualidad, aunque hubo nombres propios que brillaron con luz propia.

La apertura del marcador llegó temprano y le dio tranquilidad al equipo visitante. A los 14 minutos, Santiago Ascacíbar capturó una pelota en la medialuna y sacó una volea potente. El remate se desvió en la espalda de José Canale, descolocó a Nahuel Losada y terminó en el fondo de la red. Fue el primer gol del volante con la camiseta azul y oro, un grito que valió doble por el contexto.

Con la ventaja, Boca creció. Se adueñó de la pelota y manejó los tiempos ante un Lanús que no encontraba respuestas. A los 29 minutos llegó el segundo golpe. La jugada fue una muestra del funcionamiento colectivo: gran pase de Lautaro Blanco para la proyección de Tomás Aranda, despeje de Losada y cabezazo de Miguel Merentiel para el 2 a 0. La “Bestia” empezaba a sellar una noche perfecta.

Antes del descanso, el equipo de Úbeda pudo ampliar aún más la diferencia. A los 42’, Nahuel Losada evitó el tercero al lucirse ante una volea espectacular de Bareiro. El arquero “granate” sostuvo con vida a su equipo en un primer tiempo en el que Boca fue ampliamente superior.

En el complemento el dominio no cambió. Boca siguió imponiendo condiciones, presionando alto y atacando con decisión. Aranda tuvo dos oportunidades claras, a los 4’ y a los 15’, pero nuevamente apareció Losada para evitar la caída de su arco.

El tercero llegó a los 29 minutos y fue el broche de una actuación convincente. Leandro Paredes filtró un pase preciso en profundidad y Merentiel definió con categoría, picando la pelota ante la salida del arquero. Fue el 3 a 0 y el segundo en la cuenta personal del delantero uruguayo, que ratificó su importancia en el equipo.

Lanús recién inquietó a los 40 minutos del segundo tiempo. Felipe Peña Biafore ganó de cabeza y obligó a una gran respuesta de Agustín Marchesín, que envió la pelota al córner. Fue la única intervención exigente del arquero en toda la noche, reflejo del control absoluto que ejerció Boca.

El pitazo final encontró al “Xeneize” celebrando algo más que tres puntos. Ganó, gustó y goleó en un escenario siempre complejo como La Fortaleza. Mostró intensidad, precisión y, sobre todo, una identidad que parecía extraviada en las últimas fechas.

Para Úbeda, el triunfo significó oxígeno puro. Para el plantel, una reivindicación interna. Y para los hinchas, la confirmación de que este equipo puede dar mucho más de lo que había mostrado hasta ahora. En el momento límite, Boca respondió con su mejor versión. Y en Lanús dejó algo más que una victoria: dejó una señal de carácter que puede cambiar el rumbo de su temporada.