Motiva esta carta la apertura de sesiones ordinarias del Concejo Deliberante de San Miguel de Tucumán el 2 de marzo, donde la intendenta Rossana Chahla anunció más de 30 obras para la Capital. Como vecino e ingeniero civil, considero que el impulso de gestión debe integrarse con una visión técnica de largo plazo. Una capital moderna no es una foto estética; es un organismo complejo que requiere una base sólida para ser funcional. Más allá del asfalto, existen prioridades estructurales que definen el éxito de cualquier desarrollo. 1) Monitoreo y mantenimiento racional: se anuncian nuevas obras, pero es vital un plan de seguimiento técnico de la infraestructura ya construida. Sin un monitoreo de los puentes, túneles y redes actuales, el patrimonio urbano se degrada, elevando costos por falta de mantenimiento preventivo. 2) Logística y educación en residuos: no basta con la recolección; faltan estaciones de transferencia que optimicen la logística. Esto debe acompañarse con un plan educativo de la ciudadanía sobre la disposición en origen; sin este cambio cultural, ninguna infraestructura alcanzará. 3) Crisis del estacionamiento urbano: la insuficiencia de lugares para estacionar vehículos requiere proyectar edificios de estacionamiento en altura y playas de transferencia periféricas que disuadan el ingreso masivo de autos al casco céntrico. 4) Soterramiento y control de calidad: toda obra debe prever ductos técnicos para servicios, evitando roturas del pavimento nuevo ante cada reparación. Es fundamental contar con laboratorios que certifiquen que los materiales garanticen la vida útil de la inversión. 5) Infraestructura verde y resiliencia: el arbolado y los nuevos parques no deben considerarse meramente ornamentales: en realidad (y fundamentalmente), son herramientas de control térmico. Sin ellos, y sin pavimentos permeables, cada intervención aumenta el riesgo de inundación en las zonas más bajas. 6) Cooperación Técnica Internacional: Tucumán tiene la oportunidad de acudir al apoyo de organismos y países avanzados para implementar estándares globales en áreas estratégicas, desde la gestión inteligente del ciclo del agua y energías renovables, hasta la modernización de la movilidad con semaforización sonora y estrategias de eficiencia térmica. La obra pública debe validarse desde su “ficha técnica primaria”. No permitamos que la urgencia ignore la vida útil de las estructuras. Sin un plan de mantenimiento programado, el progreso de hoy será una carga financiera mañana. La ingeniería debe estar al servicio de una ciudad que funcione bajo normas internacionales.
Rogelio Esteban Giraudo
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