Cuando el partido parecía desarmarse y la tarde se volvía incómoda, San Martín encontró una respuesta inesperada. Llegó desde el banco, con frescura y determinación. Lautaro Ovando ingresó en el inicio del complemento y convirtió la frustración en impulso: marcó un doblete en tres minutos que sostuvo al equipo y evitó una caída que hubiese dolido. No fue sólo una reacción futbolística. Fue también un desahogo personal después de un tiempo largo sin gritar gol.
El contexto era complejo. El equipo de Andrés Yllana había mostrado una versión desordenada y nerviosa durante la primera mitad, sin conexiones claras en el medio y con dificultades para sostener el retroceso defensivo. Deportivo Maipú aprovechó los espacios y golpeó dos veces. En el entretiempo, el DT decidió intervenir con un cambio de características más que de nombres: Ovando reemplazó a Benjamín Borasi buscando mayor presencia interior, más agresividad en el área y un perfil distinto para atacar los espacios.
La respuesta fue inmediata. El delantero interpretó el partido con rapidez, se movió por dentro y atacó cada envío con determinación. El segundo gol, empujando prácticamente con el pecho tras el centro de Lucas Diarte, sintetizó su lectura: ubicación, decisión y hambre de área.
“Estoy contento. Lo esperaba tanto poder entrar y marcar. Estoy feliz por este camino y por aportar el granito que me toca”, expresó Ovando tras el duelo en La Ciudadela, todavía con la emoción visible.
El delantero tiene 22 años y pertenece a Argentinos. Su ficha tuvo movimiento en el último tiempo con un objetivo claro: sumar minutos y continuidad. En la temporada pasada alternó participaciones entre el “Bicho” y Deportes La Serena. En Chile disputó 13 partidos de liga y 9 por Copa Chile, mientras que en el fútbol argentino sumó presencias en el torneo local dentro de un calendario que lo tuvo alternando convocatorias y apariciones.
Sin embargo, su paso por La Serena -donde compartió plantel junto a Nicolás “Fosa” Ferreyra- dejó un registro incómodo: no logró convertir en nueve partidos oficiales antes de su salida. Ese dato explica en parte la carga emocional de su doblete en La Ciudadela. “En lo personal sí, porque necesitaba esto. Hace bastante que no podía marcar. Sé que va a servir para que el equipo pueda sumar de a tres”, reconoció.
Más allá de las estadísticas puntuales de esta etapa, su recorrido profesional ya suma 68 partidos oficiales en clubes y cuatro goles, registro que ahora incluye el doblete frente a Deportivo Maipú. Hasta el domingo, sólo había convertido dos veces con la camiseta de Estudiantes de Caseros y no había podido marcar en sus pasos por Argentinos, Talleres ni Deportes La Serena. El dato no es menor: en una sola tarde en La Ciudadela anotó el 50% de sus goles totales como profesional. En términos de tiempo en cancha, acumuló más de 750 minutos sólo en la última temporada entre Argentina y Chile, en un proceso marcado por la búsqueda de continuidad. En Bolívar y Pellegrini destacan su versatilidad: puede actuar como centrodelantero, pero también desempeñarse como mediapunta o extremo izquierdo. Esa capacidad amplía las variantes de un equipo que todavía busca equilibrio entre juego y profundidad.
La mirada de Yllana sobre el ingreso de Ovando
Justamente Yllana explicó la modificación con claridad en conferencia. Necesitaba un jugador que se moviera más por dentro, que ofreciera fricción y velocidad en espacios reducidos. “Tratamos de buscar un jugador que no juegue tan por afuera como juega Benjamín, sino que sea un punta y juegue más por dentro. Intentamos meter los puntas por característica”, explicó el DT, que entró en más detalles. “Ovando es un jugador que no tiene dificultad en la fricción física, juega más por dentro y también es rápido. No sé qué hubiera pasado si ponía a Ovando antes”, analizó.
Mientras, el delantero recordaba el 2 a 1, su mirada hacia la tribuna y el gesto que realizó pidiendo empuje. “La gente se nota, es lo que te impulsa. Nosotros desde adentro tenemos que dar lo mejor para que ellos también te levanten. Gracias a la gente por el apoyo de siempre”, señaló con alegría.
La carrera del delantero
Además de pasos por el fútbol chileno, su recorrido también incluye a la selección argentina Sub-20. Bajo la conducción de Javier Mascherano, Ovando disputó seis partidos y convirtió dos goles en el torneo COTIF de Alcudia. Compartió plantel con futbolistas que hoy compiten en el exterior y sumó experiencia en procesos formativos exigentes. Esa etapa fortaleció su perfil competitivo, aunque el tránsito al profesionalismo le exigió paciencia y adaptación, que parece haber encontrado en San Martín.
Ovando fue elegido jugador del partido por los hinchas, pero el resultado le dejó sensaciones encontradas. “Me queda un poco de sabor amargo porque no pudimos ganar. Preparamos la semana para el triunfo, sobre todo en casa”, admitió. “Nos quedamos con la sensación de que podían ser tres puntos. Pero hay que meterle para hacernos fuertes”, agregó.
El torneo recién empieza y el equipo aún construye identidad. Pero en una tarde que parecía torcida, el fútbol premió la paciencia de un delantero joven que supo esperar su momento. Esta vez, Ovando transformó la oportunidad en impacto inmediato.