Junto al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, el ‘círculo rojo’ argentino, representado por los principales referentes del Grupo de los Seis (G6), cerró filas y respaldó totalmente el plan económico y el rumbo adoptado por el Gobierno nacional.

Después de la reunión, el titular de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), Mario Grinman, se convirtió en el vocero de un respaldo que, aunque absoluto, no estuvo exento de crudas advertencias. El dirigente empresarial fue tajante al describir el costo del ordenamiento fiscal y monetario que lleva adelante la gestión actual, señalando que el sector privado está asumiendo una carga significativa en este proceso de transición.

“Algunos vamos a quedar en el camino, pero es el precio que hay que pagar para tener una Argentina normal”, sentenció Grinman en declaraciones radiales posteriores al cónclave. Con esta frase, el líder mercantil resumió el sentimiento de una parte del empresariado que, si bien padece la caída de la actividad, considera que el modelo anterior era insostenible y que el sacrificio actual es una inversión hacia la estabilidad.

El dirigente reconoció que el país “no está atravesando un momento fácil”, pero destacó que ya se perciben señales interesantes de crecimiento en sectores específicos. En ese sentido, subrayó que el sector que representa está dispuesto a acompañar la gestión oficial con todo el esfuerzo necesario, bajo la premisa de que no existen soluciones mágicas para problemas estructurales que arrastra el país desde hace décadas.

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Durante el intercambio en Casa Rosada, del que también participó el secretario de Comunicación, Javier Lanari, los empresarios recibieron una garantía fundamental por parte de Adorni: el Gobierno no dará marcha atrás con el programa económico. Para el G6, esta previsibilidad es un caso activo en la historia reciente argentina y una condición necesaria para proyectar inversiones a mediano plazo.

Diferencia conceptual

Grinman también aprovechó para marcar una diferencia conceptual respecto a gestiones pasadas, criticando la implementación de “parches” sectoriales. El titular de la CAC abogó por reformas de fondo que alcanzan a toda la estructura productiva por igual, rechazando los beneficios aislados que, a su criterio, solo distorsionan la competencia y no resuelven la falta de competitividad sistémica.

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Uno de los puntos más sensibles de la charla fue la caída del consumo, motor principal de la actividad comercial. Grinman admitió que el sector “no la está pasando bien” y describió el escenario actual como un “amesetamiento”. Según su análisis, el consumo previo “volaba” debido a la urgencia de los ciudadanos por desprenderse de pesos que perdían valor constantemente, una dinámica que hoy ha cambiado hacia una mayor estabilidad de precios.

La reunión también sirvió para consolidar la postura del G6 frente a la reforma laboral, que podría convertirse en ley este viernes en el Senado. Los representantes de Adeba, la Bolsa de Comercio, la Sociedad Rural, la UIA y Camarco coincidieron en que las modificaciones propuestas son vitales para fomentar la creación de empleo genuino y reducir la incertidumbre que hoy rodea a las contrataciones.

Por su parte, el bloque empresarial enfatizó los beneficios que traería la incorporación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL) y la reducción de las contribuciones patronales.