El fútbol pasó a un segundo plano por unos minutos en el Santiago Bernabéu. Antes del duelo de vuelta frente al Benfica, la Grada Fans del Real Madrid desplegó en el fondo sur una bandera con un mensaje directo: No al racismo. Respect”. El estadio acompañó la iniciativa con aplausos, en una escena que marcó el clima de la noche.

El gesto no fue casual. La serie quedó atravesada por lo ocurrido en la ida en Lisboa, cuando Vinícius Júnior denunció haber recibido un insulto racista por parte de Gianluca Prestianni alrededor del minuto 60. El delantero brasileño aseguró que fue llamado “mono”, mientras que el ex Vélez sostuvo que utilizó otro término ofensivo. Para la UEFA, cualquiera de esas expresiones encuadra en la misma infracción y contempla una sanción de hasta diez partidos.

Prestianni viajó con la delegación del Benfica a Madrid, pero no pudo estar en el campo de juego. Se encuentra sancionado de manera provisoria mientras el organismo europeo analiza imágenes e informes arbitrales para determinar responsabilidades.

En ese contexto, el Real Madrid decidió dedicar un momento institucional a la lucha contra el racismo. No es la primera vez que el club blanco fija postura pública en respaldo a Vinícius. En 2023, el Bernabéu ya había exhibido la bandera “Vinicius somos todos. Basta ya”, tras otros episodios discriminatorios sufridos por el brasileño en el fútbol español.

El mensaje desplegado en la previa buscó reforzar ese compromiso. Mientras el equipo portugués salía al campo de juego entre silbidos, la tribuna dejó en claro el posicionamiento del club ante este tipo de conductas. La escena combinó tensión deportiva y una señal institucional inequívoca.

La noche también tuvo otro foco de atención en el banco visitante. José Mourinho no pudo sentarse junto a sus dirigidos debido a la expulsión sufrida en la ida, tras protestar una acción del árbitro francés François Letexier. El entrenador siguió el encuentro desde uno de los palcos del estadio, en una postal atípica para una serie ya cargada de polémica.

Mientras la UEFA continúa con la investigación disciplinaria, el caso sigue abierto. El organismo deberá determinar si existen pruebas concluyentes sobre lo ocurrido en Lisboa y aplicar, en caso de corresponder, la sanción definitiva.

En el Bernabéu hubo goles, silbidos y tensión. Pero también hubo un mensaje claro desde las tribunas. En una eliminatoria marcada por la denuncia de racismo, el Real Madrid volvió a manifestarse públicamente y dejó sentada su postura: tolerancia cero ante cualquier acto discriminatorio.