En una ciudad marcada por la tensión fronteriza, el narcotráfico no siempre elige caminos vecinales o dobles fondos sofisticados. Esta vez, la droga caminaba por el asfalto. Un joven de 24 años, oriundo de Tucumán, fue detenido en el casco céntrico de Orán mientras transportaba 38 kilos de cocaína en simples cajas de cartón, como si se tratara de una encomienda cualquiera.
El operativo, que tuvo lugar en la noche del sábado, confirma que la ciudad salteña sigue siendo el epicentro de un circuito ilegal que no descansa, incluso bajo el patrullaje preventivo de las fuerzas de seguridad.
El "error" del sospechoso: nerviosismo y una huida en vano
Eran las 22:15 cuando una patrulla de la Brigada de Investigaciones detectó una anomalía en la esquina de España y Laprida. Un hombre, identificado como F.T.A., avanzaba a paso rápido cargando dos cajas. No era un vecino más: su mirada esquiva y el constante chequeo de su entorno lo delataron.
Al ver las balizas policiales, el sospechoso entró en pánico. En un intento desesperado por desvincularse del cargamento, arrojó las cajas en la vereda y comenzó a correr. La persecución fue breve; a los pocos metros, fue interceptado y reducido por los efectivos de la Unidad Regional 2.
"Black", el can que sentenció el operativo
Ante la sospecha de estar frente a un traslado de estupefacientes, entró en escena "Black", el perro antinarcóticos de la Subdirección de Drogas Peligrosas. El animal no dudó: tras un breve olfateo, marcó los bultos con firmeza.
Al abrir las cajas frente a testigos, la policía halló 38 "ladrillos" amarillos que contenían un polvo blanquecino. El narcotest confirmó lo esperado: 38 kilos con 55 gramos de cocaína.
El rastro del dinero y el hotel bajo sospecha
Además del cargamento, que en el mercado ilegal alcanza cifras millonarias, los investigadores secuestraron: dólares en efectivo y billetes nacionales; un teléfono celular que será peritado para rastrear las últimas comunicaciones; y una licencia de conducir ajena, lo que abre una línea investigativa sobre la identidad real de sus contactos.
La policía también montó una consigna en el hospedaje de la calle España al 350, donde el tucumano se alojaba. Se cree que el lugar funcionaba como punto de acopio temporal antes de que la droga siguiera viaje hacia el sur del país.
¿Qué significa ser un "pasero" o "pasante"?
En la jerga delictiva de la frontera norte, la figura del "pasero" o "pasante" representa el eslabón logístico encargado de cruzar o trasladar la mercadería —legal o ilegal— de un punto a otro. A diferencia de los cabecillas, el pasante es quien pone el cuerpo al riesgo; su función es puramente operativa: el transporte "hormiga" o el acarreo de bultos a través de pasos no habilitados o zonas urbanas bajo la modalidad de "mano en mano". En el mundo del narcotráfico, estos eslabones suelen ser jóvenes captados por redes criminales para realizar los tramos más expuestos de la ruta, muchas veces a pie o en transporte público, confiando en pasar desapercibidos entre el flujo cotidiano de la zona.
Operativos en cadena: el sello del "Delfín"
Este golpe se suma a la reciente caída de otro traficante en la terminal de Orán, quien intentaba llevar 10 kilos de cocaína hacia Buenos Aires (Liniers). Aquel cargamento llamó la atención por llevar el sello del "Delfín", una marca vinculada a clanes narcocriminales de gran peso en la región.
La Justicia Federal ya ordenó la detención formal del joven tucumano, mientras la investigación se centra en una pregunta clave: ¿Quién entregó la droga en Orán y cuál era el destino final del cargamento?