Una teoría científica es una explicación de un aspecto del mundo natural que ha sido comprobada y ampliamente aceptada que, algunas veces, es respaldada por observaciones. Como todo en ciencia puede ser modificada, revisada y hasta invalidada.
El fuego siempre llamó la atención y trataron de entender por qué se producía. En 1667 Johann Becher, un químico y alquimista alemán, dijo que todas las sustancias capaces de producir combustión contenían un “principio de combustibilidad” llamado flogisto, que al arder dejaba como resto una cal (cenizas). Esto se conoció como Teoría del Flogisto y fue ampliamente aceptada. Algunos consideran que fue la primera Teoría Química y estaba basada en la Teoría de los Cuatro Elementos (fuego, agua, tierra y aire). Se hicieron muchos experimentos para validarla y algunos pensaban que si se le agregaba flogisto a las cenizas se podía regenerar el material, cosa que nunca se logró. No se sabía exactamente lo que era. Algunos experimentos eran exitosos y otros no. Según esta teoría todos los materiales que arden deberían pesar menos, pero esto no ocurría.
Antoine-Laurent Lavoisier, un químico francés, se dio cuenta de que los elementos que aumentaban su peso al arder tenían algún tipo de interacción con el aire. En ese momento no se conocía su composición, ni la existencia del oxígeno. Estaba proponiendo una nueva teoría para la combustión que no necesitaba del flogisto.
En 1783 comenzó su ataque en contra del flogisto. Lo que se estaba descubriendo era la importancia del oxígeno en los procesos de combustión. Esto llevó a la Teoría de la Química Moderna que es aceptada hasta el presente.
Finalmente se demostró que la Teoría del Flogisto no era válida. Los que la enunciaron, la usaron y la apoyaron estaban equivocados? Trabajaron mal? No, llegaron a esa Teoría usando los conocimientos y la tecnología disponible en ese momento.
Los avances en la tecnología proporcionan herramientas para conseguir nuevos conocimientos y poder verificar, corregir o invalidar teorías, que pueden ser reemplazadas por otras. Las teorías científicas nunca se consideran definitivas y eso hace que la investigación científica sea tan dinámica.