Como una ola poderosa que toma impulso y no se detiene, el libro de Gisèle Pelicot salió al mercado este martes y ya ganó gran notoriedad en los estantes de las principales librerías de Francia y también de Londres. “Et la joie de vivre” (“Y la alegría de vivir”, en España, o “Un himno a la vida”, en Latinoamérica) es el título bajo el cual la autora, que sufrió repetidas violaciones permitidas por su marido, publicó sus memorias este martes.
Francia: la hija de Gisèle Pelicot, denunció que también fue violada por su padreEn 2020, Francia vivió un estallido sin precedentes en los ataques contra los derechos de las mujeres. Gisèle Pelicot dio a conocer su caso luego de haber sido abusada por más de 70 hombres. En todas las ocasiones, las violaciones habían sido permitidas por su esposo, luego de ser anestesiada en todo el cuerpo para ser filmada y fotografiada mientras se encontraba inconsciente.
Gisèle Pelicot dio un ciclo de entrevistas por primera vez
Desde que su caso trascendió, Pelicot supo que no quería ocultarse. Con su discurso se encargó de hacer saber que no era ella quien debía esconder su rostro. Fue por eso que decidió tener un juicio a puertas abiertas cuando se enfrentó en la corte contra su victimario y exmarido. Ahora, con la publicación de su libro, Pelicot también dio un ciclo de entrevistas en destacados medios de Estados Unidos, España y Reino Unido.
En una de las charlas que mantuvo con el medio de comunicación Brut, Pelicot contó cuándo fue la primera vez que le contó a alguien sobre los abusos. Su amiga Sylvie fue la primera en escucharla. Al llegar a su casa, por pedido de Pelicot, la mujer se sentó para escuchar lo que su amiga estaba a punto de confesarle. “Tengo algo muy grave que decirte: Dominique me violó, e hizo que 53 hombres me violaran también”, le dijo.
Desde entonces, el recorrido de Pelicot no se detuvo. Pero en paralelo atravesó un camino de subidas y bajadas en los que el salvataje se hizo indispensable. “No digo que sea fácil para las víctimas que fueron violadas (...), pero necesitamos ayuda. Me han ayudado los psiquiatras, los psicólogos. Yo no habría podido sola”, dijo e invitó a otras mujeres a no aislarse, por más complicado que resulte.
Sobre las vejaciones que sufrió, también hizo algunas apreciaciones. “Veo a un individuo plenamente consciente, violando a una mujer, una muñeca de trapo desarticulada, que no tiene alma, que ya no tiene conciencia. Porque hay que saber que me pusieron anestesia general. Tanto mejor, porque si hubiera tenido recuerdos creo que no estaría aquí”, dijo para Brut.
La historia de Pelicot se convirtió en un símbolo para miles de mujeres alrededor del mundo. En su discurso, cambió el lugar de vergüenza en el que las víctimas suelen posicionarse, para reivindicar su moral y dar lugar al cuestionamiento a sus victimarios. “La vergüenza debe cambiar de bando” se convirtió en el lema que llevó adelante durante los meses que duró su juicio y que aún hoy se le reconoce como propio en el ámbito del feminismo.