Cuando todo indicaba que el acuerdo estaba cerca, Fortaleza cambió el escenario y rechazó la oferta presentada por Boca Juniors por Adam Bareiro. El club argentino había puesto sobre la mesa tres millones de dólares por el pase del delantero paraguayo, pero desde Brasil consideraron insuficiente la cifra y solicitaron un monto superior para desprenderse de su parte de la ficha.

La postura del Tricolor es clara: pretende dos millones de dólares por el 50% que posee, lo que eleva la valuación total del jugador a cuatro millones, ya que la otra mitad pertenece a River Plate. Desde el entorno de la negociación explicaron que "La oferta no alcanzó las expectativas del club" señalaron desde Brasil, y la respuesta formal fue negativa.

El gesto del delantero el último fin de semana, cuando celebró un gol con el Topo Gigio, había sido interpretado como una señal directa hacia el Mundo Boca y especialmente hacia Juan Román Riquelme, presidente del club, quien tiempo atrás lo había elogiado públicamente. "Compite, compite y compite", expresó el dirigente cuando el atacante vestía la camiseta de San Lorenzo, valorando su intensidad y su carácter competitivo.

En cuanto a la injerencia de River en la decisión, desde ambas partes aclararon que no tuvo participación directa. Fortaleza posee los derechos federativos y, por lo tanto, define la negociación económica. Al club de Núñez le corresponderá aceptar lo que finalmente se acuerde. "La determinación fue exclusivamente nuestra" deslizaron desde el entorno del conjunto brasileño, descartando presiones externas.

SE PASA DE VEREDA. River, dueño del 50% del pase del delantero, no está involucrado en las negociaciones.

River lo incorporó en julio de 2024 a cambio de 4,5 millones de dólares netos, pero su rendimiento estuvo lejos de lo esperado y se marchó sin convertir goles. Seis meses después fue cedido a Al Rayyan y, tras su regreso, Fortaleza adquirió el 50% de su ficha. Ahora, con el descenso del equipo brasileño a la Segunda División, su salida aparece como una posibilidad concreta dentro del proceso de reestructuración del plantel.

Para Boca, la urgencia es deportiva. Milton Giménez será operado por pubalgia y estará al menos dos meses fuera de las canchas; Edinson Cavani arrastra problemas físicos recurrentes y Miguel Merentiel no logró consolidarse en este inicio de temporada. Con un cupo habilitado por la lesión de Rodrigo Battaglia, el Consejo de Fútbol necesita acelerar la incorporación de un centrodelantero.

En las próximas horas se espera una nueva propuesta del Xeneize. La negociación no está caída, pero sí estancada. El margen de maniobra será económico: si Boca mejora los números, el pase podrá destrabarse; si no, la búsqueda deberá continuar en un mercado que, una vez más, se le presenta cuesta arriba.