Fue la mejor amiga, pero mintió cuando se investigaba cómo y quiénes la habían matado. Por eso, por haber encubierto el crimen, Virginia Mercado podría ser condenada a tres años de prisión de ejecución condicional en el marco de la pesquisa del asesinato de Paulina Lebbos.
Un acuerdo de juicio abreviado sellado en el fuero penal de Tucumán acerca el final de la causa contra Mercado, amiga íntima de Paulina y última persona que estuvo con ella la noche en que fue asesinada. La imputada admitió su responsabilidad penal por el delito de encubrimiento agravado, cometido durante su declaración como testigo en el histórico juicio oral por el crimen de 2018, y, por consejos de sus defensores Elías Abi Cheble y Eduardo Lópes Garcete, aceptó una condena por haber mentido, omitido información clave y brindado versiones contradictorias con el objetivo de obstaculizar el accionar de la Justicia. El juez Patricio Prado deberá ahora decidir si homologa el convenio o lo rechaza, resolución que puede tomar en hasta 10 días hábiles.
El convenio fue suscripto el 12 de febrero de 2026 ante la Fiscalía de Cámara Penal de la IIIª Nominación, a cargo de Daniel Marranzino, en el marco del expediente iniciado en 2019 a partir de una orden expresa de la Cámara Penal Sala III. Allí se había dispuesto investigar la conducta de Mercado luego de advertirse que su testimonio durante el debate oral por el homicidio de Lebbos había estado plagado de inconsistencias, evasivas y afirmaciones falsas sobre hechos centrales de la causa.
Según quedó acreditado, Mercado declaró como testigo en las audiencias de debate de febrero y diciembre de 2018, bajo juramento de decir verdad, y en ese contexto incurrió en maniobras orientadas a deformar la realidad de lo ocurrido la madrugada del 26 de febrero de 2006. Para la acusación, no se trató de simples olvidos por el paso del tiempo, sino de una conducta deliberada destinada a ocultar información indispensable para el esclarecimiento del crimen y la identificación de sus responsables.
Entre las principales contradicciones se señaló la variación en los horarios de salida del departamento que compartía con Paulina, el momento exacto en que ingresaron al boliche Gitana y el lapso que permanecieron allí. También se verificaron versiones opuestas sobre si había visto o no de frente al remisero que las trasladó tras salir del local nocturno, pese a que en declaraciones anteriores había brindado una descripción física detallada del conductor.
El acuerdo enumera además inconsistencias relevantes sobre el lugar donde se sentaron en la plazoleta del ex Abasto mientras aguardaban el remís, el recorrido que realizó el vehículo, la existencia o no de retrovisores, y la recepción de mensajes de texto esa noche, tanto en relación con quién los envió como con el momento en que fueron recibidos. A ello se sumaron contradicciones sobre si aceptaron tragos invitados por terceros dentro del boliche y sobre la relación que Paulina mantenía con Víctor César Soto, quien será jugado en pocos días por el crimen.
Para el Ministerio Público Fiscal, la reiteración de respuestas evasivas, la negativa a precisar datos que había brindado con claridad en la etapa de instrucción y la apelación constante al “no recuerdo” constituyeron una maniobra de encubrimiento y no un mero falso testimonio. En ese sentido, se consideró especialmente grave que Mercado haya sido una testigo clave: fue la última persona que vio con vida a Paulina Lebbos y participó de múltiples medidas probatorias a lo largo de los años, lo que tornó injustificables las lagunas de memoria alegadas durante el juicio.
La conducta fue encuadrada legalmente como encubrimiento agravado en perjuicio de la administración de Justicia, con el agravante previsto para delitos precedentes de especial gravedad, como el homicidio. En el marco del juicio abreviado, Mercado reconoció expresamente los hechos, aceptó la calificación legal y consintió la pena de tres años de prisión condicional. Durante la audiencia, desarrollada vía zoom ya que ella se encuentra viviendo en Aguaray, Salta, Mercado respondió preguntas de índole personal y aceptó las condiciones del acuerdo luego de admitir que había mentido,
El caso Lebbos conmocionó a Tucumán y al país. Paulina tenía 23 años, era estudiante universitaria y fue vista por última vez la madrugada del 26 de febrero de 2006, cuando salió del boliche Gitana junto a su amiga Mercado. Su cuerpo apareció casi dos semanas después, en una zona a la vera de la ruta en Tapia, con signos de una muerte violenta. La investigación estuvo atravesada desde el inicio por denuncias de encubrimiento, irregularidades y responsabilidades políticas y policiales.
Recién en 2018 se dictó sentencia en el juicio oral principal, con condenas para algunos de los acusados, miembros de la cúpula de Seguridad de la provincia. En ese fallo, el tribunal ordenó expresamente investigar a Mercado por su desempeño como testigo, al considerar llamativa la falta de memoria sobre los momentos decisivos de aquella madrugada.
Antes de finalizar el debate, Alberto Lebbos, padre de la víctima, recordó que Mercado fue amiga de Paulina. “Mi hija la cobijó. No entiendo este silencio, pido que se llegue a la verdad. En este proceso hubo muchas condenas, pero sigue el silencio. Quiero que los testigos digan la verdad. No se puede condenar a una familia a una lucha tan injusta”, expresó.